El otro día, revisando mi blog, me di cuenta que mis dos últimas entradas fueron en martes. Dos martes de cada tres, es un buen día para mí para escribir, porque tengo bastante tiempo. Entonces decidí dejar la siguiente entrada para hoy, martes.
Pero, ¿sobre qué escribir? Creo que tantas entradas sobre sociedad ya cansan un poco. Otras entradas me llevan demasiado tiempo como para terminarlas en un solo día. Así que, ¿sobre qué escribir?
La solución vino sola, pues ayer me di cuenta de que mañana -es decir, hoy- iba a ser Martes 13.
Martes 13. El día maldito...aquí. Muchos no lo saben, pero mientras que aquí los días 13 de cada mes que caen martes son los de la mala suerte, en las culturas anglosajonas esto es cuando cae en viernes. Y, de hecho, en Italia, son los viernes 17 los días de la mala suerte.
¿Y por qué nos da mala suerte el martes 13?
En primer lugar, el día martes es el asignado al dios romano Marte, el cual es el relacionado con la guerra, de la sangre, de la violencia. Además de esto, un hecho que conmocionó el mundo, significando el fin y principio de una nueva edad para muchos -no para nuestra cultura, donde la Edad Media termina con el descubrimiento de América, comenzando así la Edad Moderna-, ocurrió en martes: la caída del imperio romano de oriente, Constantinopla.
¿Y el 13?
El número 13 como número de mala suerte, al igual que el martes en el caso de su relación al dios Marte, proviene de diversos hechos de varias mitologías: en primer lugar, tal vez el hecho más importante dada la religión predominante en nuestro país, el hecho de que Jesucristo, que fue condenado por la traición de uno de sus apóstoles, junto con el número de sus apóstoles (12), fuesen 13. También, en la mitología nórdica, siempre se ha dicho que Loki quien, como en el caso de Marte, era un dios más bien malvado, relacionado habitualmente con el fuego y el engaño, el fraude, era el decimotercer dios. Además, la Kabbalah define a 13 espíritus malignos.
Razones sobran para descirbir un martes 13 como un día de mal fario -al igual que sobrarán en las culturas anglosajonas para que éste día sea el viernes 13. Pero, ¿qué ocurre en este día?
Para gustos, colores, como dicen. Y no iba a ser menos con las supersticiones. En Martes 13 puede verse desde gente que prefiere ni tan siquiera salir de casa -existe la fobia a los martes 13. Esta fobia se llama trezidavomartiofobia. La fobia que engloba al miedo irracional al número 13 se denomina triscaidecafobia, surgiendo de ésta las vertientes del miedo irracional al martes 13 y al viernes 13-, hasta gente que aproveche ese día concreto para probar suerte en los juegos de azar.
Pero esta divergencia de reacciones a una superstición no es la única. En muchas de las supersticiones más corrientes ocurre lo mismo. Por ejemplo, hay tanta gente que piensa que derramar sal produce mala suerte como la que piensa que la produce buena.
Supersticiones hay de todo tipo. Algunas tan incontrolables como el hecho de que un gato negro pase por delante de una persona. Otras, tan arraigadas en nuestra sociedad como que el novio no pueda ver a la novia con su vestido de boda hasta el momento de la ceremonia. Unas tienen solución, como el derramar sal -solo hace falta coger una pizca de la sal derramada y echarla por encima del hombro para auyentar la mala suerte-, el hablar sobre alguna desgracia o hecho no deseable -el famoso "toquemos madera"-, o el que alguien barra los pies de otra persona con la escoba -ante lo cual, dicha persona debería pisar la escoba para revertir la mala suerte-, mientras que otras no la tienen, como romper un espejo -que no se si dará mala suerte, pero desde luego, hay que tener mala suerte o ser muy torpe para romper un espejo.
Acabo de enterarme que otra superstición existente es la creencia de que limpiar la mesa con papel en lugar de con un paño de tela trae pérdidas económicas. Tras más de un año de independencia que llevo haciéndolo, aún no vivo en la calle.
Otras supersticiones bien conocidas son, por ejemplo, pasar por debajo de unas escaleras apoyadas en una pared, formando así un triángulo entre la escalera, el suelo y la pared; abrir un paraguas dentro de casa; tener un solo vaso de una colección tras haberse ido rompiendo los demás; que te mire un tuerto; o sentarse a comer en una mesa con otras 12 personas -siendo entonces 13 personas las sentadas a la mesa, y volviendo así al tema de la triscaidecafobia. Esto también viene de la religión cristiana, dado que 13 eran las personas sentadas en la última cena, y acabó en tragedia...
En cualquier caso, estas supersticiones no son más que, salvo en casos en los que se cree en ello por simple costumbre, miedos a la desgracia, al infortunio. Al igual que la triscaidecafobia, por ser una fobia, es un miedo irracional a aquello a lo que hace referencia -el número 13-, quienes sienten más miedo a estos hechos no hacen más que sufrir una fobia. No existen fobias específicas para el resto de supersticiones, que yo sepa, por ser más comunmente tomadas como costumbres que como hechos dadores de mala suerte. Por ejemplo, aunque existe una fobia a los gatos, ailurofobia, no existe una fobia específica a los gatos negros, al menos que conozca. Por tanto, aquella persona cuyo miedo a estos hechos sea exagerado deberá, como cualquier otro miedo o fobia, ser tratado psicológicamente.
Y esto me queda genial para enlazar con la próxima entrada que escribiré: Psicología - Miedo.
Pero, ¿sobre qué escribir? Creo que tantas entradas sobre sociedad ya cansan un poco. Otras entradas me llevan demasiado tiempo como para terminarlas en un solo día. Así que, ¿sobre qué escribir?
La solución vino sola, pues ayer me di cuenta de que mañana -es decir, hoy- iba a ser Martes 13.
Martes 13. El día maldito...aquí. Muchos no lo saben, pero mientras que aquí los días 13 de cada mes que caen martes son los de la mala suerte, en las culturas anglosajonas esto es cuando cae en viernes. Y, de hecho, en Italia, son los viernes 17 los días de la mala suerte.
¿Y por qué nos da mala suerte el martes 13?
En primer lugar, el día martes es el asignado al dios romano Marte, el cual es el relacionado con la guerra, de la sangre, de la violencia. Además de esto, un hecho que conmocionó el mundo, significando el fin y principio de una nueva edad para muchos -no para nuestra cultura, donde la Edad Media termina con el descubrimiento de América, comenzando así la Edad Moderna-, ocurrió en martes: la caída del imperio romano de oriente, Constantinopla.
¿Y el 13?
El número 13 como número de mala suerte, al igual que el martes en el caso de su relación al dios Marte, proviene de diversos hechos de varias mitologías: en primer lugar, tal vez el hecho más importante dada la religión predominante en nuestro país, el hecho de que Jesucristo, que fue condenado por la traición de uno de sus apóstoles, junto con el número de sus apóstoles (12), fuesen 13. También, en la mitología nórdica, siempre se ha dicho que Loki quien, como en el caso de Marte, era un dios más bien malvado, relacionado habitualmente con el fuego y el engaño, el fraude, era el decimotercer dios. Además, la Kabbalah define a 13 espíritus malignos.
Razones sobran para descirbir un martes 13 como un día de mal fario -al igual que sobrarán en las culturas anglosajonas para que éste día sea el viernes 13. Pero, ¿qué ocurre en este día?
Para gustos, colores, como dicen. Y no iba a ser menos con las supersticiones. En Martes 13 puede verse desde gente que prefiere ni tan siquiera salir de casa -existe la fobia a los martes 13. Esta fobia se llama trezidavomartiofobia. La fobia que engloba al miedo irracional al número 13 se denomina triscaidecafobia, surgiendo de ésta las vertientes del miedo irracional al martes 13 y al viernes 13-, hasta gente que aproveche ese día concreto para probar suerte en los juegos de azar.
Pero esta divergencia de reacciones a una superstición no es la única. En muchas de las supersticiones más corrientes ocurre lo mismo. Por ejemplo, hay tanta gente que piensa que derramar sal produce mala suerte como la que piensa que la produce buena.
Supersticiones hay de todo tipo. Algunas tan incontrolables como el hecho de que un gato negro pase por delante de una persona. Otras, tan arraigadas en nuestra sociedad como que el novio no pueda ver a la novia con su vestido de boda hasta el momento de la ceremonia. Unas tienen solución, como el derramar sal -solo hace falta coger una pizca de la sal derramada y echarla por encima del hombro para auyentar la mala suerte-, el hablar sobre alguna desgracia o hecho no deseable -el famoso "toquemos madera"-, o el que alguien barra los pies de otra persona con la escoba -ante lo cual, dicha persona debería pisar la escoba para revertir la mala suerte-, mientras que otras no la tienen, como romper un espejo -que no se si dará mala suerte, pero desde luego, hay que tener mala suerte o ser muy torpe para romper un espejo.
Acabo de enterarme que otra superstición existente es la creencia de que limpiar la mesa con papel en lugar de con un paño de tela trae pérdidas económicas. Tras más de un año de independencia que llevo haciéndolo, aún no vivo en la calle.
Otras supersticiones bien conocidas son, por ejemplo, pasar por debajo de unas escaleras apoyadas en una pared, formando así un triángulo entre la escalera, el suelo y la pared; abrir un paraguas dentro de casa; tener un solo vaso de una colección tras haberse ido rompiendo los demás; que te mire un tuerto; o sentarse a comer en una mesa con otras 12 personas -siendo entonces 13 personas las sentadas a la mesa, y volviendo así al tema de la triscaidecafobia. Esto también viene de la religión cristiana, dado que 13 eran las personas sentadas en la última cena, y acabó en tragedia...
En cualquier caso, estas supersticiones no son más que, salvo en casos en los que se cree en ello por simple costumbre, miedos a la desgracia, al infortunio. Al igual que la triscaidecafobia, por ser una fobia, es un miedo irracional a aquello a lo que hace referencia -el número 13-, quienes sienten más miedo a estos hechos no hacen más que sufrir una fobia. No existen fobias específicas para el resto de supersticiones, que yo sepa, por ser más comunmente tomadas como costumbres que como hechos dadores de mala suerte. Por ejemplo, aunque existe una fobia a los gatos, ailurofobia, no existe una fobia específica a los gatos negros, al menos que conozca. Por tanto, aquella persona cuyo miedo a estos hechos sea exagerado deberá, como cualquier otro miedo o fobia, ser tratado psicológicamente.
Y esto me queda genial para enlazar con la próxima entrada que escribiré: Psicología - Miedo.