Comunismo. Sólo escuchando esta palabra, mucha, demasiada gente, siente un consquilleo, un escalofrío, que recorre su cuerpo a modo de advertencia: ¡cuidado, esto es peligroso!
Pero, ¿qué es el comunismo? Sinceramente, la mayor parte de la gente que lo teme, y gran parte de la gente que lo apoya, no entiende lo que el comunismo es y lo que implica.
Para empezar, hay gente que ni sabe que el comunismo no es un sistema político, no es equiparable a una monarquía o una república. El comunismo es un sistema social, y es equiparable, y cuasi opuesto, al capitalismo. Pero el capitalismo es algo que mucha mucha gente desconoce también. Y eso que...el mundo es capitalista. Sí, por si aún no lo habías descubierto, vives en el capitalismo, vivas en España, en Europa, en América, en Asia...con vivir en este planeta, con ser un Ser Humano, eres capitalista.
¿Por qué, y por qué lo sé?
La respuesta puede resumirse mucho: porque, como todo Ser Humano, utilizas dinero. Y por dinero no me refiero a monedas y billetes. Se considera dinero a cualquier medio que se utilice por una sociedad, y una sociedad puede ser tan pequeña como una aldea retirada de un pequeño país, para el intercambio de bienes, o servicios.
¿Y es que en el comunismo no?
Bueno, mejor ir paso a paso. Para empezar, hay mucho prejuicio acerca de la palabra comunismo, del sistema en general. Ocurre lo mismo con otras cosas que, siendo buenas, o pudiendo serlo, toman malos ejemplos como norma. Así, una dictadura nos hace pensar de forma automática en los cómicos Hitler o Mussolini. Lo de cómicos es una idiosincrasia personal. Del mismo modo, la palabra tirano, quien gobierna en una tiranía, nos hace pensar en un mal gobernante, alguien que somete a su voluntad al pueblo, cuando no es esta su acepción original. Y el comunismo...nos hace pensar en la época en la que a los soldados de la URSS se les amenazaba de muerte si retrocedían en el frente, durante la Segunda Guerra Mundial, nos hace pensar en Lenin, en Stalin...
Esos prejuicios serían los mismos que si al hablar de cristianismo solo se pensase en la inquisición o las cruzadas.
O si al hablar de capitalismo solo nos viniese a la mente la pobreza que causa.
Y ese es el quid de la cuestión. Pobreza. Un sistema en el que se necesita dinero para vivir con lo básico, y se necesita más dinero para conseguir más posesiones, solo puede degenerar en pobreza. Bueno, miento. Podría darse un reparto totalmente equitativo de modo que todos tuviesemos para lo básico y nadie para ni un solo capricho. Pero somos seres humanos...y si aprovechándonos de alguien podemos obtener mayor riqueza, a cuántos congéneres dejemos tirados es la cuestión de menor importancia.
¿Y el comunismo no la genera?
Obviamente, no. Porque en un sistema comunista, y aquí viene la parte más complicada de entender, no habría dinero. Que no haya dinero no quiere decir "no tengo dinero", quiere decir que no existiría. Pero esto es muy difícil de concevir para la mayoría de la gente...si no hay dinero, ¿de dónde saco comida, ropa, un sitio donde vivir? Bueno, eso simplemente lo tendrías, como Ser Humano que eres. A gran escala esto es muy difícil de imaginar, así que es mejor reducirlo un poco.
Supongamos una hipotética aldea, de unos 20 habitantes, entendiendo por habitantes personas con capacidad para desempeñar funciones en pro de la sociedad. ¿Qué necesitan dichos habitantes? Necesitan comida, necesitan agua, necesitan un lugar donde vivir, y...y nada más. Con esas simples 3 cosas cualquier Ser Humano puede sobrevivir tanto como su cuerpo se lo permita. Pongamos que 10 de los habitantes se dediquen a construir los edificios, el mobiliario y demás que toda la aldea necesita, incluyendo con esto sábanas para la cama y, por tanto, también la ropa; 7 se encargarían de obtener alimentos; y los 3 restantes, del agua. Simplemente porque el agua solo hay que recogerla y transportarla, mientras que la comida necesita un proceso más laborioso, y confeccionar ropa y construir casas, más aún. Así, tenemos a los 20 habitantes realizando labores. Uno de los que se encarga de recoger agua vuelve a la aldea, y tiene hambre y sueño. Pero quienes han estado preparando comida y construyendo viviendas necesitarán beber, aunque tal vez no tengan sed en el momento. ¿Es eso un trueque, yo te doy agua y tú me das comida? No, es comunismo. Si yo tengo 3 necesidades que cubrir, y tú otras 3, y tanto tú como yo trabajamos en obtener una de esas necesidades para todos los miembros del poblado, ¿no tenemos el mismo derecho a cubrir las otras 2 necesidades? ¿Y por qué habría que mirar cuánta agua bebes para ver cuánta comida me das? Bebe cuando estes sediento, que yo comeré cuando lo necesite y dormiré cuando deba descansar.
Esto, aplicado a toda la sociedad, tendría el mismo resultado, aunque es más difícil de imaginar al planeta entero funcionando de esta manera, pero eso ocurre por una sencilla razón: el egoismo al que estamos acostumbrados a causa del capitalismo en que vivimos. Si yo puedo comer aún cuando no tenga hambre, y puedo tener una cama, o una televisión, mejor que la del vecino, ¿qué me importa el sin techo que duerme en mi calle cada noche?
Es un argumento que me han dado alguna que otra vez: ¿y si yo quiero tener una mansión, qué? Bueno...¿y si yo quiero matar a un hombre, qué? Sé que no es la misma magnitud, pero es el mismo razonamiento: hago lo que me da la gana, y no me preocupo de lo que piensen los demás.
Por tanto y retomando lo anterior, en una sociedad comunista no haría falta el dinero. Todo miembro de la sociedad contribuiría de cualquier manera a que ésta se mantenga, y por ese motivo, todo miembro tendría acceso a todo cuanto necesitase. Quizá en un principio, en los albores de esta sociedad comunista, cada uno tuviese acceso solo a lo básico: un lugar normalillo para vivir, comida más bien de subsistencia, etcétera. Pero a medida que evolucionase, la producción de todo mejoraría, en cantidad y calidad, al, seguramente, reducirse la mayor parte de los problemas del mundo actual, y llegaría un momento en que si uno siente la necesidad de vivir en un gran chalet, podría hacerlo aunque otra gente viviese en un pequeño apartamento. Claro que eso podría dar envidia, pero, por un lado, quien vive en un pequeño apartamento podría vivir en un gran chalet si así lo desea, y por otro, no creo que haya nada que envidiar cuando, aun viviendo en un espacio más reducido, se tiene todo lo que se necesita y se vive sin absolutamente ninguna carencia.
¿Que por qué se reducirían la mayor parte de los problemas del mundo actual?
No hay más que pensarlo un poco. La mayoría de los problemas de esta sociedad actual, como guerras, conflictos en general, robos, asesinatos, o casi cualquier acción violenta, surgen básicamente a causa de temas económicos, buscando tener mayor riqueza. Incluso el racismo, en la mayoría de los casos, se debe a la diferencia de clases que la sociedad capitalista crea.
Explicar el comunismo...no es tarea fácil, sobretodo teniendo en cuenta que una sociedad comunista sería tan diferente a una capitalista, que es complicado meter esa imagen en la mente de la gente. Es un tema extenso, y seguro que escribiré más sobre él. Segurísimo. Pero por ahora, como una introducción, o una explicación básica, creo que es suficiente.
Solo falta decir lo de siempre: comentad con libertad, pasad el blog a quien creais que pueda interesarle, compartid vuestras ideas e inquietudes sobre este o cualquier otro tema...y nos vemos en la próxima entrada. Ahora como desde hace un tiempo, hablaré del tema en inglés.
Pero una última cosa. Quiero dedicar esta entrada a mi amiga Noruega. Porque mereces que te dedique algo, porque eres una enana estupenda, y porque no te quiero lo más mínimo, y lo sabes. Y sobretodo, muchísimos ánimos para los exámenes, estoy convencido de que te irá genial. Espero que nos volvamos a ver pronto...
Communism. That is a word so feared, mostly in North America, but almost in the whole world. Most of that fear came from the idea of the Communist Bloc during the World War 2. That's almost the whole knowledge of communism that people have. And it can barely be even called knowledge, as it's more an idea, an image, than a real understanding.
Propaganda was extremely used during the cold war to alert people about communism. USSR were The Enemy on those days. But that propaganda sold a wrong image of what communism really is to everyone.
First of all, communism is not a political system. Right as capitalism, communism is a social system: is a way the society can be managed. And what kind of way is that?
I guess the main point of a communist society is that it wouldn't exist money at all. Basically, because people wouldn't need it. You don't need to buy anything in a communist society, because everyone would be helping hand by hand to build a better society. That means that if society needs buildings, food, vehicles, and so on, would be enough people helping in every of those areas, and then, everyone would have acces to anything they need, without need any kind of exchange rate between any currency.
The world would be working like: you need this leavened bread, you take it, and I will take the clothes you produce whenever I need them, just because I need them. I won't exchange you 5 ounces of bread for a coat, for example. I will take the coat when I need it, and you will take the bread whenever you are hungry.
I will surely write more about communism, but is hard to speak about those kind of things in english, not being my native language. So I will continue another time. Just think about this: now do you think communism is really that bad? Or I will say: don't you think communism is so much better?
Just consider that all.
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sábado, 27 de agosto de 2011
sábado, 21 de mayo de 2011
Política - Respuesta a la carta de un político.
Como, supongo y espero que, todos sabeis, mañana son las elecciones municipales y autonómicas. Y como, me imagino que, todos, he recibido un montón de cartas de los diferentes partidos.
Pero en una de ellas, uno de los políticos me escribe, dedicándome las palabras que redactaré a continuación, y como ellos nos dedican tanto tiempo para ello, he decidido responderle, por este medio, de forma pública. He aquí la carta, transcrita literalmente (nótese ya en el saludo lo personal de la misiva):
Estimado/a compatriota,
Los últimos años están siendo muy complicados para la población global. Los españoles, al igual que muchos otros países, estamos atravesando muchas dificultades a causa de una clase política totalmente incapaz de colaborar entre ella en lugar de echarse basura unos a otros y, en muchos casos, totalmente incompetente.
Tú, que has vivido más que yo, conoces la importancia de que sea el pueblo quien hable y no los intereses económicos quienes decidan por una nación, porque solo así un país puede prosperar hacia el bien común de todos sus ciudadanos. Pero mientras las grandes empresas estén tras el gobierno y la clase política en general perciba unos sueldos desorbitadamente innecesarios, no podremos pensar en un futuro mejor con una auténtica igualdad de oportunidades y derechos.
Nadie mejor que tú sabe que el cambio político es urgente y necesario. Por eso te invito a dejar de lado esa actitud ofensiva contra quien actualmente gobierna por decisión del pueblo y a colaborar codo con codo por lograr un status quo que mejore el día a día de todos y cada uno de los ciudadanos de esta nuestra nación. Te ofrezco una alternativa de cooperación para salir de la crisis y para asegurar la prosperidad del conjunto de la sociedad.
Pido tu voto de confianza no solo en el gobierno actual sino en cualquiera que sea el que venga en el futuro para que mediante la cooperación entre los distintos partidos, y con el impulso y la confianza de todos en una clase dirigente más responsable, logremos devolver el optimismo y la esperanza a los españoles. No dudes que responderemos con protestas, huelgas, manifestaciones y acampadas como las que se están viviendo actualmente si la política sigue actuando como le venga en gana a unos pocos.
Muchas gracias.
Que conste que, aunque obviamente no soy de derechas, no respondo así porque la carta provenga del PP, sino porque es del único partido del que he recibido algo así. Además, no creo que en mi respuesta critique en absoluto al Partido Popular en concreto, solo a la clase política en general.
Lo de siempre: comentad libremente, recomendad a quien creais que interese, votad para que vuestro tema preferido sea el siguiente...etcétera. Aunque respecto a esto, claro, no puedo escribir siempre del más votado porque entonces no podría escribir sobre muchos temas diversos, y además, siempre salen temas actuales como los que estoy escribiendo hoy que hacen que tenga que ignorar un poco las preferencias.
Pero en una de ellas, uno de los políticos me escribe, dedicándome las palabras que redactaré a continuación, y como ellos nos dedican tanto tiempo para ello, he decidido responderle, por este medio, de forma pública. He aquí la carta, transcrita literalmente (nótese ya en el saludo lo personal de la misiva):
Estimado/a amigo/a,
Los últimos años están siendo muy complicados para toda la sociedad. Los españoles estamos atravesando muchas dificultades a causa de una crisis que el gobierno socialista no ha sabido gestionar con responsabilidad y eficacia.
Tú, que eres joven, conoces la importancia de encontrar un empleo digno, porque solo así podrás construir tu proyecto de vida, haciendo de tus ilusiones una realidad. Pero mientras el paro juvenil supere el 40% como lo hace actualmente, no podremos pensar en un futuro mejor con una auténtica igualdad de oportunidades.
Nadie mejor que tú sabe que el cambio político es urgente y necesario. Por eso te invito a apoyar un proyecto solvente en el que tienen cabida todos los españoles. Te ofrecemos una alternativa de recuperación para salir de la crisis y para asegurar la prosperidad y el empleo que mereces.
Pido tu voto para los candidatos del Partido Popular en las elecciones del 22 de mayo para que, con el impulso de todos, logremos devolver el optimismo y la esperanza a los españoles. No dudes que responderemos con trabajo, compromiso y responsabilidad a la confianza que deposites en nosotros.
Muchas gracias.
Estimado/a compatriota,
Los últimos años están siendo muy complicados para la población global. Los españoles, al igual que muchos otros países, estamos atravesando muchas dificultades a causa de una clase política totalmente incapaz de colaborar entre ella en lugar de echarse basura unos a otros y, en muchos casos, totalmente incompetente.
Tú, que has vivido más que yo, conoces la importancia de que sea el pueblo quien hable y no los intereses económicos quienes decidan por una nación, porque solo así un país puede prosperar hacia el bien común de todos sus ciudadanos. Pero mientras las grandes empresas estén tras el gobierno y la clase política en general perciba unos sueldos desorbitadamente innecesarios, no podremos pensar en un futuro mejor con una auténtica igualdad de oportunidades y derechos.
Nadie mejor que tú sabe que el cambio político es urgente y necesario. Por eso te invito a dejar de lado esa actitud ofensiva contra quien actualmente gobierna por decisión del pueblo y a colaborar codo con codo por lograr un status quo que mejore el día a día de todos y cada uno de los ciudadanos de esta nuestra nación. Te ofrezco una alternativa de cooperación para salir de la crisis y para asegurar la prosperidad del conjunto de la sociedad.
Pido tu voto de confianza no solo en el gobierno actual sino en cualquiera que sea el que venga en el futuro para que mediante la cooperación entre los distintos partidos, y con el impulso y la confianza de todos en una clase dirigente más responsable, logremos devolver el optimismo y la esperanza a los españoles. No dudes que responderemos con protestas, huelgas, manifestaciones y acampadas como las que se están viviendo actualmente si la política sigue actuando como le venga en gana a unos pocos.
Muchas gracias.
Que conste que, aunque obviamente no soy de derechas, no respondo así porque la carta provenga del PP, sino porque es del único partido del que he recibido algo así. Además, no creo que en mi respuesta critique en absoluto al Partido Popular en concreto, solo a la clase política en general.
Lo de siempre: comentad libremente, recomendad a quien creais que interese, votad para que vuestro tema preferido sea el siguiente...etcétera. Aunque respecto a esto, claro, no puedo escribir siempre del más votado porque entonces no podría escribir sobre muchos temas diversos, y además, siempre salen temas actuales como los que estoy escribiendo hoy que hacen que tenga que ignorar un poco las preferencias.
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martes, 15 de marzo de 2011
Sociedad - Sexo
El sexo hace tiempo que ha dejado de ser un tabú en nuestra sociedad. Se habla de ello en los colegios, en los institutos, se habla con amigos, con familiares, con compañeros, se habla en la televisión y la radio, en los periódicos...es sólo un tema más. De hecho, es como el fútbol: tras el fin de semana hay mucho que contar.
El problema es cuando quienes tienen mucho que contar son quienes no deberían.
Me parece genial que el sexo haya dejado de ser tabú. Estamos en el siglo XXI y no creo que debiera haber temas prohibidos para la mayor parte de la población. Y creo que se puede recibir educación sexual a partir de los 10 o 12 años, ya que a esa edad ya hay algún amigo "experto" que a falta de otra educación, "educará" a sus amigos, de forma desastrosa claro.
Pero que no sea tabú no quiere decir que haya que restarle importancia. Por supuesto, y como ateo que soy, no digo que el sexo sea algo que deba relegarse al matrimonio. Pero tampoco hay que confundir términos. Asociar “vida sexual sana” a “acostarme con alguien diferente cada semana” es una monstruosidad. Y es que aunque la enorme industria del cine x nos intente hacer creer lo contrario, el acto sexual, hacer el amor, el coito, o como quiera llamársele, sigue siendo la culminación de la unión física entre dos personas. Cuando alguien conoce a alguien, se da la mano, o dos besos. Ese leve contacto indica que ya no sois dos personas desconocidas metidas en este inmensamente diminuto planeta. Tal vez con el tiempo surja un abrazo, que mostrará una amistad, una relación cercana en la que uno ayuda al otro cuando es necesario, como muestra de afecto y de que esa persona te importa. Luego, por el tiempo pasado juntos, o por las cosas compartidas, puede llegar un beso, lo que supone un gran salto desde una amistad más a alguien que realmente influye en tu vida: influye en las decisiones que tomas, en la forma en que te comportas, y en muchos otros aspectos.
Es una sucesión lógica de hechos. Es lo que debería ser. El problema es cuando, como pasa muchas, demasiadas veces, se pasa del apretón de manos o los dos besos a una relación sexual. No hay amistad, no hay cariño, sólo son dos personas que apenas saben nada el uno del otro más que lo que su aspecto muestra. Somos casi siete mil millones de habitantes en este planeta, y pensándolo en frío, actuar de esa manera implica que la persona que lo hace podría hacer lo mismo con cualquiera de las otras miles de millones de personas del planeta. O si resulta que ha tenido relaciones con una persona tan pronto por su físico, aún así serán millones de personas las que se asemejen lo suficiente como para que pueda hacer lo mismo con ellas.
Realmente es asqueroso, pensar que alguien puede renunciar a su mayor intimidad con una persona de la que realmente no sabe nada, y que podría hacerlo con una ingente cantidad de personas.
Además, ¿qué placer se obtiene de ello? Porque el placer que se obtiene en esos minutos de relación con alguien a quien no se conoce lo puede conseguir cualquiera por sí mismo. Y la sensación es prácticamente idéntica, ya que la mayor parte de sensaciones de una relación sexual vienen de lo que sientes por esa persona: el cariño, la ternura, la pasión. Para sentir placer producido por algo rápido, sin sentimiento y salvaje, utiliza tu mano, que es más fácil, más práctico y puedes hacerlo en cualquier momento.
Y para acabar, una reflexión que me expuso un amigo hace poco. Me dijo “me gustaría fumar menos para disfrutar más cuando fumo”. Le gusta mucho fumar, le gusta la sensación de fumar, y a sabiendas de lo perjudicial que es para su cuerpo, no quiere dejarlo. Pero le gustaría fumar menos, no por sufrir menos las consecuencias del tabaco en su organismo, sino para disfrutar más de cada cigarro al fumar solo en contadas ocasiones. La misma lógica es aplicable a este tema, y es que cuanto con más frecuencia y con menos reparo lo hagas, menos especial será, más simple será la sensación de hacerlo, menos placer sentirás. No quiere decir que alguien con una pareja estable de hace años deba hacerlo menos, que no estaría mal, pero desde luego quien lo hace cada semana con 2 o más personas diferentes debería replantearse si para lo que consigue con ello le compensa, o si le valdría más aguantarse hasta conocer a alguien especial y entonces gozar más con la relación.
Que esa es otra, quienes dicen que es que no pueden aguantar…en fin, todos sabemos que como descendiente del primate somos animales, pero no por ello tenemos que comportarnos como ellos dejándonos llevar por los instintos sin utilizar nuestra capacidad de raciocinio. Pero bueno, ese ya es un tema aparte.
Y por cierto, sé que he tardado mucho en volver a escribir en el blog, y sé que prometí no dejarlo como con los anteriores. Y no lo voy a hacer. Hace poco me he movido a Madrid por motivos de trabajo, para buscarlo en realidad, y no he dispuesto del tiempo, ni las ganas en ocasiones, de escribir más. Aún así, tengo dos temas más en proceso, y uno que…en fin, ese es un poco largo de explicar. Lo que quiero decir es que intentaré seguir actualizando esto y llevándolo un poco más al día. Recordad que podéis comentar libremente y que podéis recomendad esta página a quien queráis. Cuantos más, mejor.
Y una última cosa, voy a volver a poner la encuesta para ver qué tipo de temas preferís. Creo que deja votar una vez al día a cada persona, pero preferiría que votaseis una sola vez para que el resultado sea más claro.
¡Nos vemos en la próxima entrada!
El problema es cuando quienes tienen mucho que contar son quienes no deberían.
Me parece genial que el sexo haya dejado de ser tabú. Estamos en el siglo XXI y no creo que debiera haber temas prohibidos para la mayor parte de la población. Y creo que se puede recibir educación sexual a partir de los 10 o 12 años, ya que a esa edad ya hay algún amigo "experto" que a falta de otra educación, "educará" a sus amigos, de forma desastrosa claro.
Pero que no sea tabú no quiere decir que haya que restarle importancia. Por supuesto, y como ateo que soy, no digo que el sexo sea algo que deba relegarse al matrimonio. Pero tampoco hay que confundir términos. Asociar “vida sexual sana” a “acostarme con alguien diferente cada semana” es una monstruosidad. Y es que aunque la enorme industria del cine x nos intente hacer creer lo contrario, el acto sexual, hacer el amor, el coito, o como quiera llamársele, sigue siendo la culminación de la unión física entre dos personas. Cuando alguien conoce a alguien, se da la mano, o dos besos. Ese leve contacto indica que ya no sois dos personas desconocidas metidas en este inmensamente diminuto planeta. Tal vez con el tiempo surja un abrazo, que mostrará una amistad, una relación cercana en la que uno ayuda al otro cuando es necesario, como muestra de afecto y de que esa persona te importa. Luego, por el tiempo pasado juntos, o por las cosas compartidas, puede llegar un beso, lo que supone un gran salto desde una amistad más a alguien que realmente influye en tu vida: influye en las decisiones que tomas, en la forma en que te comportas, y en muchos otros aspectos.
Es una sucesión lógica de hechos. Es lo que debería ser. El problema es cuando, como pasa muchas, demasiadas veces, se pasa del apretón de manos o los dos besos a una relación sexual. No hay amistad, no hay cariño, sólo son dos personas que apenas saben nada el uno del otro más que lo que su aspecto muestra. Somos casi siete mil millones de habitantes en este planeta, y pensándolo en frío, actuar de esa manera implica que la persona que lo hace podría hacer lo mismo con cualquiera de las otras miles de millones de personas del planeta. O si resulta que ha tenido relaciones con una persona tan pronto por su físico, aún así serán millones de personas las que se asemejen lo suficiente como para que pueda hacer lo mismo con ellas.
Realmente es asqueroso, pensar que alguien puede renunciar a su mayor intimidad con una persona de la que realmente no sabe nada, y que podría hacerlo con una ingente cantidad de personas.
Además, ¿qué placer se obtiene de ello? Porque el placer que se obtiene en esos minutos de relación con alguien a quien no se conoce lo puede conseguir cualquiera por sí mismo. Y la sensación es prácticamente idéntica, ya que la mayor parte de sensaciones de una relación sexual vienen de lo que sientes por esa persona: el cariño, la ternura, la pasión. Para sentir placer producido por algo rápido, sin sentimiento y salvaje, utiliza tu mano, que es más fácil, más práctico y puedes hacerlo en cualquier momento.
Y para acabar, una reflexión que me expuso un amigo hace poco. Me dijo “me gustaría fumar menos para disfrutar más cuando fumo”. Le gusta mucho fumar, le gusta la sensación de fumar, y a sabiendas de lo perjudicial que es para su cuerpo, no quiere dejarlo. Pero le gustaría fumar menos, no por sufrir menos las consecuencias del tabaco en su organismo, sino para disfrutar más de cada cigarro al fumar solo en contadas ocasiones. La misma lógica es aplicable a este tema, y es que cuanto con más frecuencia y con menos reparo lo hagas, menos especial será, más simple será la sensación de hacerlo, menos placer sentirás. No quiere decir que alguien con una pareja estable de hace años deba hacerlo menos, que no estaría mal, pero desde luego quien lo hace cada semana con 2 o más personas diferentes debería replantearse si para lo que consigue con ello le compensa, o si le valdría más aguantarse hasta conocer a alguien especial y entonces gozar más con la relación.
Que esa es otra, quienes dicen que es que no pueden aguantar…en fin, todos sabemos que como descendiente del primate somos animales, pero no por ello tenemos que comportarnos como ellos dejándonos llevar por los instintos sin utilizar nuestra capacidad de raciocinio. Pero bueno, ese ya es un tema aparte.
Y por cierto, sé que he tardado mucho en volver a escribir en el blog, y sé que prometí no dejarlo como con los anteriores. Y no lo voy a hacer. Hace poco me he movido a Madrid por motivos de trabajo, para buscarlo en realidad, y no he dispuesto del tiempo, ni las ganas en ocasiones, de escribir más. Aún así, tengo dos temas más en proceso, y uno que…en fin, ese es un poco largo de explicar. Lo que quiero decir es que intentaré seguir actualizando esto y llevándolo un poco más al día. Recordad que podéis comentar libremente y que podéis recomendad esta página a quien queráis. Cuantos más, mejor.
Y una última cosa, voy a volver a poner la encuesta para ver qué tipo de temas preferís. Creo que deja votar una vez al día a cada persona, pero preferiría que votaseis una sola vez para que el resultado sea más claro.
¡Nos vemos en la próxima entrada!
martes, 8 de junio de 2010
Sociedad - Huelga de raíz
Hoy, en muchas partes de España, ha comenzado la huelga de los funcionarios.
¿Y por qué la llamo huelga de raíz?
Porque, nos gusten o no los funcionarios, su huelga nos paraliza a todos.
Colegios cerrados, transporte público colapsado, burocracia en pausa...
Todos nos quejamos siempre de lo mucho que cobran los funcionarios. Está bien, no todos cobran tanto. Pero vamos, no se puede negar que hay colectivos que sencillamente no deberían tener derecho a queja. Ya para empezar, que bomberos, médicos o policías hagan huelga, es un insulto. Se supone que uno se vuelve bombero, médico o policía por vocación, y con la intención de ayudar a los demás, de ayudar a los heridos, ayudar a los que están en peligro o restablecer el órden. Al menos, así lo veo yo. Veo absurdo escoger una profesión en la que te puedes jugar la vida, o en la que puedes ver como muere una persona en tus manos, lo cual inevitablemente pesará en tu conciencia toda la vida, pensando solo en el dinero.
¿Otro colectivo? Los profesores.
Los profesores cobran mucho. Aunque siempre dicen que no. En el instituto, en el bachiller y en la universidad, todos dicen que no cobran mucho, o que cobran una miseria incluso. Eso no lo cree nadie. Conozco montones de profesores jubilados que cobran más de jubilación que muchas personas de sueldo. ¿Acaso cobran menos mientras trabajan que después de hacerlo? Se lo van a creer sus familias, porque los demás...
Pero es que, aun si realmente cobrasen "poco" ("poco" sería...¿1000 euros?), ¿de verdad creen que pueden quejarse? Cobran un salario normal por un trabajo que realmente es a media jornada. Tienen unos 2 meses de vacaciones en verano, otro casi entero en navidad, una semana y pico en semana santa, tantos puentes y festivos como los alumnos (quienes, recordemos, no cobran. De hecho, pagan), y no trabajan ningún sábado ni domingo, faltaría más, ¿no?. Sí, algunos se quejan, porque es que "luego en casa tienen que seguir trabajando". Corregir exámenes o trabajos, preparar las clases...Pero, ¿y en qué trabajo no se sigue trabajando en casa? Pocos hay en los que realmente al volver a casa del trabajo puedas no hacer nada. Y casualmente, muchos de esos son colectivos de funcionarios. Sí, los que están en huelga indignados.
Y por cierto, huelga decir, qué bien traida la palabra, que los únicos y realmente perjudicados en esta huelga de profesores son, como no podía ser de otra manera, los estudiantes. Los que más, los de selectividad, pero muchos otros también. Los de selectividad, porque verán retrasados sus exámenes, tendrán que estudiar con más calor, con lo que cuesta eso, reducirán sus vacaciones...y si algunos alumnos tenían ya planeadas sus vacaciones, un viaje ya pagado y demás...una de dos, o dejan, a la fuerza, la selectividad para septiembre, arruinando su agosto; o renuncian a su viaje, ya pagado...y del cual casi seguro no podrán recuperar el dinero. ¿Indignados, profesores? Pobres, os compadezco mucho, sufríis tanto...y vuelvo a recordar los alumnos no cobramos, pagamos. Pagamos su sueldo y su jubilación. Gracias por vuestra dedicación.
Pues eso, 4 colectivos de funcionarios que no deberían decir ni mú, y dos de ellos ya lo han hecho (bomberos y profesores).
¿Y qué hay de los demás funcionarios? ¿Tienen ellos derecho a quejarse del "recorte de salario"?
Bueno, mirémoslo de un punto de vista del que no se suele ver este tema, y el motivo por el que he titulado a esto "huelga de raíz". Con los funcionarios parados -parados de quietos, no de desempleados-, la economía en general se paraliza. Sin transporte público, o con un transporte público deficiente, muchas personas llegan tarde o no pueden ir a trabajar. Muchas personas. Porque si una persona llega tarde un día, no pasa nada. Pero si esto le pasa a 1 de cada 100 trabajadores en España...¿no estamos acaso empeorando la crisis? Muy bien, quejémonos del descenso de salarios creado por la crisis, empeorando la productividad y, por tanto, empeorando la crisis. Bravo, por las cabezas pensantes que están al cargo de tomar la decisión de empezar una huelga. No sé cómo no están estudiando el universo mano a mano con Hawking, con esa inteligencia sobrehumana...
En fin, perdón por faltar así al respeto, pero me hierve la sangre con esto...
¿Y por qué puse esto en "Sociedad"? Porque quiero aprovechar para criticar este aspecto en nuestra sociedad en general: las huelgas.
Porque nuestras huelgas no tienen sentido. Gran parte de las veces que se hace huelga en este país es para quejarse de una bajada de salario. Y no se nos ocurre mejor manera de hacerlo que demostrando lo poco productivos que somos. ¿Que quieren bajarnos el sueldo por lo poco que hacemos? Demostrémoles que podemos hacer aún menos y que nos despidan directamente. Eso sí, luego, huelga, o manifestación más bien, para quejarnos del paro. Como siempre, lo importante: quejarse.
Como pienso siempre, cuánto tenemos que aprender los occidentales de la cultura oriental...una cultura donde la palabra "esfuerzo" sí significa algo. Aunque no sea más que un mito, la llamada "huelga a la japonesa" podría ser totalmente cierta, ya que encaja perfectamente con su espíritu. Aún así, su huelga implica al menos seguir trabajando, lo cual ya es más de lo que hacemos nosotros en nuestras huelgas. Claro, que no es de extrañar, si nosotros dormimos 8 horas diarias, más la siesta de 1-2 horas, mientras ellos duermen en pisos de 5 metros cuadrados, SIN QUEJARSE, y trabajan sin faltar un día a su puesto, sin llegar tarde. En definitiva, no se por qué nos extraña seguir estando en crisis, y que Japón, y otros paises orientales, se hayan ido abriendo camino hasta la cúspide de los paises productivos.
A ver si adoptamos un poco más de espíritu de sacrificio, y en momentos dificiles en lugar de quejarnos y hacer menos, nos apretamos el cinturón, nos ponemos una cinta para el sudor en la cabeza, y arrimamos el hombro para salir de la situación con el esfuerzo de todos.
A ver, a ver si un día aprendemos, o si tengo que aprender japonés para irme a vivir a un país que comulga más con mi espíritu de sacrificio...
¿Y por qué la llamo huelga de raíz?
Porque, nos gusten o no los funcionarios, su huelga nos paraliza a todos.
Colegios cerrados, transporte público colapsado, burocracia en pausa...
Todos nos quejamos siempre de lo mucho que cobran los funcionarios. Está bien, no todos cobran tanto. Pero vamos, no se puede negar que hay colectivos que sencillamente no deberían tener derecho a queja. Ya para empezar, que bomberos, médicos o policías hagan huelga, es un insulto. Se supone que uno se vuelve bombero, médico o policía por vocación, y con la intención de ayudar a los demás, de ayudar a los heridos, ayudar a los que están en peligro o restablecer el órden. Al menos, así lo veo yo. Veo absurdo escoger una profesión en la que te puedes jugar la vida, o en la que puedes ver como muere una persona en tus manos, lo cual inevitablemente pesará en tu conciencia toda la vida, pensando solo en el dinero.
¿Otro colectivo? Los profesores.
Los profesores cobran mucho. Aunque siempre dicen que no. En el instituto, en el bachiller y en la universidad, todos dicen que no cobran mucho, o que cobran una miseria incluso. Eso no lo cree nadie. Conozco montones de profesores jubilados que cobran más de jubilación que muchas personas de sueldo. ¿Acaso cobran menos mientras trabajan que después de hacerlo? Se lo van a creer sus familias, porque los demás...
Pero es que, aun si realmente cobrasen "poco" ("poco" sería...¿1000 euros?), ¿de verdad creen que pueden quejarse? Cobran un salario normal por un trabajo que realmente es a media jornada. Tienen unos 2 meses de vacaciones en verano, otro casi entero en navidad, una semana y pico en semana santa, tantos puentes y festivos como los alumnos (quienes, recordemos, no cobran. De hecho, pagan), y no trabajan ningún sábado ni domingo, faltaría más, ¿no?. Sí, algunos se quejan, porque es que "luego en casa tienen que seguir trabajando". Corregir exámenes o trabajos, preparar las clases...Pero, ¿y en qué trabajo no se sigue trabajando en casa? Pocos hay en los que realmente al volver a casa del trabajo puedas no hacer nada. Y casualmente, muchos de esos son colectivos de funcionarios. Sí, los que están en huelga indignados.
Y por cierto, huelga decir, qué bien traida la palabra, que los únicos y realmente perjudicados en esta huelga de profesores son, como no podía ser de otra manera, los estudiantes. Los que más, los de selectividad, pero muchos otros también. Los de selectividad, porque verán retrasados sus exámenes, tendrán que estudiar con más calor, con lo que cuesta eso, reducirán sus vacaciones...y si algunos alumnos tenían ya planeadas sus vacaciones, un viaje ya pagado y demás...una de dos, o dejan, a la fuerza, la selectividad para septiembre, arruinando su agosto; o renuncian a su viaje, ya pagado...y del cual casi seguro no podrán recuperar el dinero. ¿Indignados, profesores? Pobres, os compadezco mucho, sufríis tanto...y vuelvo a recordar los alumnos no cobramos, pagamos. Pagamos su sueldo y su jubilación. Gracias por vuestra dedicación.
Pues eso, 4 colectivos de funcionarios que no deberían decir ni mú, y dos de ellos ya lo han hecho (bomberos y profesores).
¿Y qué hay de los demás funcionarios? ¿Tienen ellos derecho a quejarse del "recorte de salario"?
Bueno, mirémoslo de un punto de vista del que no se suele ver este tema, y el motivo por el que he titulado a esto "huelga de raíz". Con los funcionarios parados -parados de quietos, no de desempleados-, la economía en general se paraliza. Sin transporte público, o con un transporte público deficiente, muchas personas llegan tarde o no pueden ir a trabajar. Muchas personas. Porque si una persona llega tarde un día, no pasa nada. Pero si esto le pasa a 1 de cada 100 trabajadores en España...¿no estamos acaso empeorando la crisis? Muy bien, quejémonos del descenso de salarios creado por la crisis, empeorando la productividad y, por tanto, empeorando la crisis. Bravo, por las cabezas pensantes que están al cargo de tomar la decisión de empezar una huelga. No sé cómo no están estudiando el universo mano a mano con Hawking, con esa inteligencia sobrehumana...
En fin, perdón por faltar así al respeto, pero me hierve la sangre con esto...
¿Y por qué puse esto en "Sociedad"? Porque quiero aprovechar para criticar este aspecto en nuestra sociedad en general: las huelgas.
Porque nuestras huelgas no tienen sentido. Gran parte de las veces que se hace huelga en este país es para quejarse de una bajada de salario. Y no se nos ocurre mejor manera de hacerlo que demostrando lo poco productivos que somos. ¿Que quieren bajarnos el sueldo por lo poco que hacemos? Demostrémoles que podemos hacer aún menos y que nos despidan directamente. Eso sí, luego, huelga, o manifestación más bien, para quejarnos del paro. Como siempre, lo importante: quejarse.
Como pienso siempre, cuánto tenemos que aprender los occidentales de la cultura oriental...una cultura donde la palabra "esfuerzo" sí significa algo. Aunque no sea más que un mito, la llamada "huelga a la japonesa" podría ser totalmente cierta, ya que encaja perfectamente con su espíritu. Aún así, su huelga implica al menos seguir trabajando, lo cual ya es más de lo que hacemos nosotros en nuestras huelgas. Claro, que no es de extrañar, si nosotros dormimos 8 horas diarias, más la siesta de 1-2 horas, mientras ellos duermen en pisos de 5 metros cuadrados, SIN QUEJARSE, y trabajan sin faltar un día a su puesto, sin llegar tarde. En definitiva, no se por qué nos extraña seguir estando en crisis, y que Japón, y otros paises orientales, se hayan ido abriendo camino hasta la cúspide de los paises productivos.
A ver si adoptamos un poco más de espíritu de sacrificio, y en momentos dificiles en lugar de quejarnos y hacer menos, nos apretamos el cinturón, nos ponemos una cinta para el sudor en la cabeza, y arrimamos el hombro para salir de la situación con el esfuerzo de todos.
A ver, a ver si un día aprendemos, o si tengo que aprender japonés para irme a vivir a un país que comulga más con mi espíritu de sacrificio...
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martes, 4 de mayo de 2010
Sociedad - Machismo
Podría definirse machismo como todo aquel conjunto de acciones o formas de pensar que pongan al hombre por encima de la mujer, que le den más importancia en la sociedad o en la vida.
Aunque ahora ya no es así, en la mayoría de los casos, hasta hace no mucho, toda sociedad era patriarcal. Una sociedad patriarcal es aquella en la que el hombre, el padre de familia, es la persona más importante, destacando en el grupo en el caso de una sociedad o familia amplia la figura del patriarca, que nos sonará de la sociedad gitana, una sociedad actualmente aún patriarcal -lo cual no implica que haya más maltrato a la mujer en la misma, aunque sí refleje una importancia mayor del hombre en ella-. El patriarcado se opone, obviamente, al matriarcado. Las sociedades matriarcales de las que probablemente tengamos más constancia son, a parte de las anteriores a las tres grandes religiones actuales, las cuales han colaborado en la instauración del patriarcado en toda sociedad, las antiguas civilizaciones precolombinas de América, o algunas de ellas, quienes habían comprendido y asumido que la vida no podría darse sin la mujer, que no podría haber próximas generaciones sin ella.
¿Por qué deberíamos valorar más a la mujer que al hombre? Bueno, si nos ponemos en pos de una igualdad absoluta, habría que decir que ambos deberían ser tratados exactamente iguales. Pero, sin perder por ello una normal, básica igualdad, sí que creo que la mujer debiera ser tratada con al menos un poco más de respeto que el hombre, con más admiración. Motivos, hay varios, pero solo expondré dos, que sonarán tal vez un poco mal a oídos de según qué mujeres, aun cuando trato de otorgarles mayor importancia sobre la del hombre.
En primer lugar, y pese a quien pese -a alguna mujer a la que incomode este comentario, principalmente-, es cierto, e innegable, que por naturaleza la mujer es más delicada, en el sentido más físico de la palabra posible. Esto no significa ni que sean débiles, ni que por ser así, puedan ser dominadas por el hombre. Débiles, no son, porque tienen tanta resistencia o más que cualquier hombre -sencillamente preguntad a cualquier mujer en torno a vuestra vida, y, si decide abrir su corazón con vosotros, os parecerá asombroso que pueda tenerse en pié con todas las cargas que soporta cada día-. Y que puedan ser dominadas por el hombre, nada más lejos de la realidad. ¿O es que si tenemos dos ollas -mal ejemplo, lo siento si alguien se siente ofendido, pero es el primero que se me ha pasado por la cabeza a parte de "dos carros", que no me parecía tan claro-, una con capacidad de 2 litros y otra con capacidad de 5, y queremos poner 3 litros de agua a hervir, la ponemos en la olla de 2 litros? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué habría de tratar peor a un ser vivo que es más delicado? Si necesitas desahogarte, golpea a un león, no a un gato.
Y por otro lado, para aquellos que vean a una mujer como una "simple" madre de sus hijos, decir que con respecto a ellos, no hay ni punto de comparación entre lo que significa una madre para un hijo con lo que significa un padre. Dejando a un lado el complejo de Edipo, hay que comprender una cosa, que explicaré, para mayor entendimiento, con un ejemplo numérico que no es muy de mi agrado, pero que es muy útil:
Suponiendo dos sociedades, tribus, o aldeas, en las cuales hay 11 individuos: en una, 10 hombres y 1 mujer; en otra, 1 hombre y 10 mujeres. ¿Cuál prosperará más rápido? En la primera sociedad, aun habiendo 10 hombres, solo se podrá concebir 1 hijo cada 9 meses. Bien, supongamos que no nace uno, si no TRILLIZOS, que ya es mucho suponer. Pasemos a la segunda sociedad. 10 mujeres y un hombre. Suponiendo que 2 de las 10 mujeres son infértiles, a los 9 meses dicha sociedad podrá concebir un mínimo de 6 hijos -supongamos también que 2 tienen un aborto natural, que sigue siendo mucho suponer-. Eso si ninguna de las mujeres tiene mellizos o incluso más, pero supongamos que no. Al cabo de 9 meses, la primera sociedad tendrá 14 miembros, y la mujer podrá volver a ser fecundada. Aún suponiendo que tienen la suerte de concebir 3 trillizas, 3 niñas, éstas tendrán que esperar como mínimo unos 15 años para poder procrear. Así que al cabo de otros 9 meses (18 en total desde el principio), esta sociedad tendrá 17 miembros -sí, trillizos de nuevo. Estamos suponiendo a lo bestia-. 17 miembros...como mucho, exagerando, que son los que pueden tener, pero como mínimo, exagerando negativamente, la segunda sociedad en solo 9 meses. Si esta segunda sociedad no engendrase ningún varón, sí que sería un problema al disponer de un único hombre por el momento. Pero es matemática pura, podría coincidir que no nazca ningún varón en los 6 partos de los 9 primeros meses, pero ¿y en los 6 de los 9 meses siguientes? Sería posible, como todo en la vida, pero altísimamente improbable. En definitiva, que tras 18 meses la segunda sociedad en ningún caso, salvo grandísima tragedia, tendrá menos de 20 miembros, mientras que la primera tendrá 17 si la fortuna no solo le sonríe si no que le acompaña día a día.
¿Es más importante el hombre porque con uno solo pueden procrearse 6 hijos? No, es más importante la mujer porque en la primera sociedad, haya 1 hombre, 10 o 100, no podrán tener más hijos que los que la única mujer les limite, mientras que si a esa sociedad se añadiesen más mujeres, incrementaría en 1 el número de descendientes cada 9 meses posibles por cada mujer que se incorporase a dicha sociedad.
Es decir, que el hombre no vale más que lo que vale la mujer que le acompaña (aclaración: ese "más" en la frase no equivale a que "no vale más, pero sí igual", si no que quiere decir que el hombre "únicamente vale lo que vale...").
Que el machismo es malo, es evidente -aunque hay machismos y machismos. Más adelante entro en esto-. Pero, aunque no vaya a hablar de este tema ahora -esta entrada es sobre machismo, exclusivamente, no sobre machismo y feminismo-, el feminismo es igualmente malo, al igual que lo es tanto la dictadura como el anarquismo; el fascismo como el comunismo extremo. No diré que "todos los extremos son malos" -aunque acabe de hacerlo-, porque extremos hay de todo tipo, e igual que los hay muy malos, los hay muy buenos.
Pero volviendo al tema, ¿por qué es malo el machismo? Solo con nombrar el machismo a todos nos viene a la mente, como si fuesen sinónimos, el maltrato a la mujer, la mal llamada "violencia de género" -y digo mal llamada porque "violencia de género" para la sociedad es el maltrato de un hombre a una mujer, mientras que el término, por mera definición, implica toda violencia que una persona de un sexo genere sobre otra persona de sexo opuesto. Y es que aunque nos olvidemos de ello por su "escasa importancia" (ninguna violencia puede tener nunca poca importancia", es un hecho que también se den casos de mujeres que maltratan a un hombre. Claro que para que esto se de debe cumplirse al menos una de las siguientes situaciones: que la mujer en cuestión sea bastante corpulenta; que el hombre agredido sea demasiado poco corpulento (un "tirillas"); o que el hombre sea demasiado gentil, caballeroso, como para dañar de cualquier modo a una mujer, le haga lo que le haga. Por desgracia, de estos últimos somos demasiado pocos en el mundo (sí, me incluyo). Pero bueno, mejor volver al tema que de la violencia de género en particular escribiré otro día-. Pero este no es el único aspecto negativo del machismo, ni mucho menos.
Y es que como todo egocentrismo, el machista, en el caso de que sea un hombre -porque, por increible que parezca, hay mujeres machistas-, tiene un gran ego que le hace creerse con derecho de mandar en su casa, en su familia, en su edificio, en su barrio, etcétera -dependerá de la sociedad de la que hablemos y de la zona en la que nos encontremos la capacidad de poder, control o dominio que tenga el machista en cuestión, es decir, sobre cuánta gente "manda"-, en todos los aspectos posibles. Y como se cree con ese derecho, lo utilizará.
En una familia, el caso típico, esto implicará que decida aspectos como qué se ve en la televisión, qué comida tiene que prepararle qué miembro de la familia, si saldrán o no un determinado día, y a dónde, etcétera.
Como problema surge ya uno, la coacción. Y es que esa familia no es libre de elegir, de decidir sobre sus propias acciones. En ocasiones, ni tan siquiera es libre de decidir sobre sus ideas. ¿Y si lo hace? ¿Y si ignoran a la cabeza de familia para tomar sus propias decisiones? Bueno, no es norma general, pero el machista acostumbra a ser agresivo si no se le da la razón. Porque él esta convencido completamente de lo que piensa, y no es que otro piense diferente, es que, para él, otro piensa "mal", erróneamente. Y por esto, para defender su "correcto" modo de ver las cosas, la "verdad", gritará, y si eso no funciona...
¿Más problemas a parte del maltrato y el egocentrismo que el ser machista casi exige? El aspecto económico. Aunque esto va ligado a lo anterior en parte. Y es que el machista podrá gastar cuanto quiera en lo que quiera y cuando quiera, pero no así su familia. Él podrá comprar caprichos, pero no los recibirán sus familiares, salvo que se trate de un machista considerado, generoso. No hay que olvidar que cada persona es un mundo, y al igual que la palabra dictador no implica necesariamente belicismo -es lo malo de tener malos ejemplos, que el significado de las palabras se tergiversa-, la palabra machista no implica ser una persona violenta. Sé que hago generalizaciones en la mayoría de mis escritos, pero es que no veo nada malo en ello. Ya hablaré sobre el uso de las generalizaciones en otro momento.
Volviendo al tema que nos ocupa, la cuestión principal en este aspecto es el hecho de que no importa quién obtenga el dinero para la familia, será el machista -y digo todo el tiempo machista porque decir "el padre" implicaría que solo él podría tener este control y dominio sobre la familia, y no es así...- quien reciba el dinero de todos y lo administre. Y si hay que comprar una docena d ehuevos, le dará 2€ a la mujer o a cualquier otro miembro de la familia y, cuando vuelva, le pedirá el ticket para comprobarlo y que le de el vuelto. Por tanto en el aspecto económico, como en el anterior sobre su egocentrismo, el machista claramente coarta la libertad de la familia.
Así, vemos que no solo el maltrato debe preocuparnos en el tema del machismo. El machismo es un gran problema social, que afecta tanto a mujeres como a hombres, de todas las edades, y en diversos ámbitos. Ignorarlo no es una opción, desde luego. Aunque normalmente lo que se intenta es evitar específicamente la violencia de género, la verdad es que deberíamos intentar que desaparezca el machismo en general. Como ya dije, del feminismo hablaré en otra ocasión, pero tampoco creo que éste deba existir. Ambos son sencillamente lacras para la sociedad. Claro que el primero más, porque el machismo suele desembocar en peores y nefastas consecuencias, mientras que el femenismo...bueno, tripito, sobre eso, hablaré en otra ocasión.
En definitiva, tratad de evitar el machismo y a la gente machista. Bueno, más que evitarla, tratad de hacerla entrar en razón...el machismo no le hará bien ni a esa persona ni a la gente que le rodea.
Bueno, eso es todo, "solo" eso. No estoy seguro de que la próxima entrada vaya a ser sobre el medio ambiente como dije en la anterior...porque es un tema que me requiere mucho tiempo y tal vez prefiera dejarlo para la semana que viene, que tendré más horas y días libres. Así que ya veré sobre qué hacer la siguiente.
Aunque ahora ya no es así, en la mayoría de los casos, hasta hace no mucho, toda sociedad era patriarcal. Una sociedad patriarcal es aquella en la que el hombre, el padre de familia, es la persona más importante, destacando en el grupo en el caso de una sociedad o familia amplia la figura del patriarca, que nos sonará de la sociedad gitana, una sociedad actualmente aún patriarcal -lo cual no implica que haya más maltrato a la mujer en la misma, aunque sí refleje una importancia mayor del hombre en ella-. El patriarcado se opone, obviamente, al matriarcado. Las sociedades matriarcales de las que probablemente tengamos más constancia son, a parte de las anteriores a las tres grandes religiones actuales, las cuales han colaborado en la instauración del patriarcado en toda sociedad, las antiguas civilizaciones precolombinas de América, o algunas de ellas, quienes habían comprendido y asumido que la vida no podría darse sin la mujer, que no podría haber próximas generaciones sin ella.
¿Por qué deberíamos valorar más a la mujer que al hombre? Bueno, si nos ponemos en pos de una igualdad absoluta, habría que decir que ambos deberían ser tratados exactamente iguales. Pero, sin perder por ello una normal, básica igualdad, sí que creo que la mujer debiera ser tratada con al menos un poco más de respeto que el hombre, con más admiración. Motivos, hay varios, pero solo expondré dos, que sonarán tal vez un poco mal a oídos de según qué mujeres, aun cuando trato de otorgarles mayor importancia sobre la del hombre.
En primer lugar, y pese a quien pese -a alguna mujer a la que incomode este comentario, principalmente-, es cierto, e innegable, que por naturaleza la mujer es más delicada, en el sentido más físico de la palabra posible. Esto no significa ni que sean débiles, ni que por ser así, puedan ser dominadas por el hombre. Débiles, no son, porque tienen tanta resistencia o más que cualquier hombre -sencillamente preguntad a cualquier mujer en torno a vuestra vida, y, si decide abrir su corazón con vosotros, os parecerá asombroso que pueda tenerse en pié con todas las cargas que soporta cada día-. Y que puedan ser dominadas por el hombre, nada más lejos de la realidad. ¿O es que si tenemos dos ollas -mal ejemplo, lo siento si alguien se siente ofendido, pero es el primero que se me ha pasado por la cabeza a parte de "dos carros", que no me parecía tan claro-, una con capacidad de 2 litros y otra con capacidad de 5, y queremos poner 3 litros de agua a hervir, la ponemos en la olla de 2 litros? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué habría de tratar peor a un ser vivo que es más delicado? Si necesitas desahogarte, golpea a un león, no a un gato.
Y por otro lado, para aquellos que vean a una mujer como una "simple" madre de sus hijos, decir que con respecto a ellos, no hay ni punto de comparación entre lo que significa una madre para un hijo con lo que significa un padre. Dejando a un lado el complejo de Edipo, hay que comprender una cosa, que explicaré, para mayor entendimiento, con un ejemplo numérico que no es muy de mi agrado, pero que es muy útil:
Suponiendo dos sociedades, tribus, o aldeas, en las cuales hay 11 individuos: en una, 10 hombres y 1 mujer; en otra, 1 hombre y 10 mujeres. ¿Cuál prosperará más rápido? En la primera sociedad, aun habiendo 10 hombres, solo se podrá concebir 1 hijo cada 9 meses. Bien, supongamos que no nace uno, si no TRILLIZOS, que ya es mucho suponer. Pasemos a la segunda sociedad. 10 mujeres y un hombre. Suponiendo que 2 de las 10 mujeres son infértiles, a los 9 meses dicha sociedad podrá concebir un mínimo de 6 hijos -supongamos también que 2 tienen un aborto natural, que sigue siendo mucho suponer-. Eso si ninguna de las mujeres tiene mellizos o incluso más, pero supongamos que no. Al cabo de 9 meses, la primera sociedad tendrá 14 miembros, y la mujer podrá volver a ser fecundada. Aún suponiendo que tienen la suerte de concebir 3 trillizas, 3 niñas, éstas tendrán que esperar como mínimo unos 15 años para poder procrear. Así que al cabo de otros 9 meses (18 en total desde el principio), esta sociedad tendrá 17 miembros -sí, trillizos de nuevo. Estamos suponiendo a lo bestia-. 17 miembros...como mucho, exagerando, que son los que pueden tener, pero como mínimo, exagerando negativamente, la segunda sociedad en solo 9 meses. Si esta segunda sociedad no engendrase ningún varón, sí que sería un problema al disponer de un único hombre por el momento. Pero es matemática pura, podría coincidir que no nazca ningún varón en los 6 partos de los 9 primeros meses, pero ¿y en los 6 de los 9 meses siguientes? Sería posible, como todo en la vida, pero altísimamente improbable. En definitiva, que tras 18 meses la segunda sociedad en ningún caso, salvo grandísima tragedia, tendrá menos de 20 miembros, mientras que la primera tendrá 17 si la fortuna no solo le sonríe si no que le acompaña día a día.
¿Es más importante el hombre porque con uno solo pueden procrearse 6 hijos? No, es más importante la mujer porque en la primera sociedad, haya 1 hombre, 10 o 100, no podrán tener más hijos que los que la única mujer les limite, mientras que si a esa sociedad se añadiesen más mujeres, incrementaría en 1 el número de descendientes cada 9 meses posibles por cada mujer que se incorporase a dicha sociedad.
Es decir, que el hombre no vale más que lo que vale la mujer que le acompaña (aclaración: ese "más" en la frase no equivale a que "no vale más, pero sí igual", si no que quiere decir que el hombre "únicamente vale lo que vale...").
Que el machismo es malo, es evidente -aunque hay machismos y machismos. Más adelante entro en esto-. Pero, aunque no vaya a hablar de este tema ahora -esta entrada es sobre machismo, exclusivamente, no sobre machismo y feminismo-, el feminismo es igualmente malo, al igual que lo es tanto la dictadura como el anarquismo; el fascismo como el comunismo extremo. No diré que "todos los extremos son malos" -aunque acabe de hacerlo-, porque extremos hay de todo tipo, e igual que los hay muy malos, los hay muy buenos.
Pero volviendo al tema, ¿por qué es malo el machismo? Solo con nombrar el machismo a todos nos viene a la mente, como si fuesen sinónimos, el maltrato a la mujer, la mal llamada "violencia de género" -y digo mal llamada porque "violencia de género" para la sociedad es el maltrato de un hombre a una mujer, mientras que el término, por mera definición, implica toda violencia que una persona de un sexo genere sobre otra persona de sexo opuesto. Y es que aunque nos olvidemos de ello por su "escasa importancia" (ninguna violencia puede tener nunca poca importancia", es un hecho que también se den casos de mujeres que maltratan a un hombre. Claro que para que esto se de debe cumplirse al menos una de las siguientes situaciones: que la mujer en cuestión sea bastante corpulenta; que el hombre agredido sea demasiado poco corpulento (un "tirillas"); o que el hombre sea demasiado gentil, caballeroso, como para dañar de cualquier modo a una mujer, le haga lo que le haga. Por desgracia, de estos últimos somos demasiado pocos en el mundo (sí, me incluyo). Pero bueno, mejor volver al tema que de la violencia de género en particular escribiré otro día-. Pero este no es el único aspecto negativo del machismo, ni mucho menos.
Y es que como todo egocentrismo, el machista, en el caso de que sea un hombre -porque, por increible que parezca, hay mujeres machistas-, tiene un gran ego que le hace creerse con derecho de mandar en su casa, en su familia, en su edificio, en su barrio, etcétera -dependerá de la sociedad de la que hablemos y de la zona en la que nos encontremos la capacidad de poder, control o dominio que tenga el machista en cuestión, es decir, sobre cuánta gente "manda"-, en todos los aspectos posibles. Y como se cree con ese derecho, lo utilizará.
En una familia, el caso típico, esto implicará que decida aspectos como qué se ve en la televisión, qué comida tiene que prepararle qué miembro de la familia, si saldrán o no un determinado día, y a dónde, etcétera.
Como problema surge ya uno, la coacción. Y es que esa familia no es libre de elegir, de decidir sobre sus propias acciones. En ocasiones, ni tan siquiera es libre de decidir sobre sus ideas. ¿Y si lo hace? ¿Y si ignoran a la cabeza de familia para tomar sus propias decisiones? Bueno, no es norma general, pero el machista acostumbra a ser agresivo si no se le da la razón. Porque él esta convencido completamente de lo que piensa, y no es que otro piense diferente, es que, para él, otro piensa "mal", erróneamente. Y por esto, para defender su "correcto" modo de ver las cosas, la "verdad", gritará, y si eso no funciona...
¿Más problemas a parte del maltrato y el egocentrismo que el ser machista casi exige? El aspecto económico. Aunque esto va ligado a lo anterior en parte. Y es que el machista podrá gastar cuanto quiera en lo que quiera y cuando quiera, pero no así su familia. Él podrá comprar caprichos, pero no los recibirán sus familiares, salvo que se trate de un machista considerado, generoso. No hay que olvidar que cada persona es un mundo, y al igual que la palabra dictador no implica necesariamente belicismo -es lo malo de tener malos ejemplos, que el significado de las palabras se tergiversa-, la palabra machista no implica ser una persona violenta. Sé que hago generalizaciones en la mayoría de mis escritos, pero es que no veo nada malo en ello. Ya hablaré sobre el uso de las generalizaciones en otro momento.
Volviendo al tema que nos ocupa, la cuestión principal en este aspecto es el hecho de que no importa quién obtenga el dinero para la familia, será el machista -y digo todo el tiempo machista porque decir "el padre" implicaría que solo él podría tener este control y dominio sobre la familia, y no es así...- quien reciba el dinero de todos y lo administre. Y si hay que comprar una docena d ehuevos, le dará 2€ a la mujer o a cualquier otro miembro de la familia y, cuando vuelva, le pedirá el ticket para comprobarlo y que le de el vuelto. Por tanto en el aspecto económico, como en el anterior sobre su egocentrismo, el machista claramente coarta la libertad de la familia.
Así, vemos que no solo el maltrato debe preocuparnos en el tema del machismo. El machismo es un gran problema social, que afecta tanto a mujeres como a hombres, de todas las edades, y en diversos ámbitos. Ignorarlo no es una opción, desde luego. Aunque normalmente lo que se intenta es evitar específicamente la violencia de género, la verdad es que deberíamos intentar que desaparezca el machismo en general. Como ya dije, del feminismo hablaré en otra ocasión, pero tampoco creo que éste deba existir. Ambos son sencillamente lacras para la sociedad. Claro que el primero más, porque el machismo suele desembocar en peores y nefastas consecuencias, mientras que el femenismo...bueno, tripito, sobre eso, hablaré en otra ocasión.
En definitiva, tratad de evitar el machismo y a la gente machista. Bueno, más que evitarla, tratad de hacerla entrar en razón...el machismo no le hará bien ni a esa persona ni a la gente que le rodea.
Bueno, eso es todo, "solo" eso. No estoy seguro de que la próxima entrada vaya a ser sobre el medio ambiente como dije en la anterior...porque es un tema que me requiere mucho tiempo y tal vez prefiera dejarlo para la semana que viene, que tendré más horas y días libres. Así que ya veré sobre qué hacer la siguiente.
miércoles, 21 de abril de 2010
Sociedad - Respeto
Se que dije no escribir nuevamente sobre sociedad, al menos hasta después de algunas cuantas entradas más. Pero, por desgracia supongo, la sociedad genera por sí misma nuevos temas de los que hablar cada día.
Por desgracia, porque dudo que algún día, al menos próximo, una de mis improvisadas entradas sobre sociedad escritas por algo acaecido en el mismo día vaya a tratar una buena noticia.
Y es que cuando se dice que la sociedad moderna es una mierda, con perdón, es por algo. Es porque cientos de actitudes de la población son, cuanto menos, indignantes.
La razón de dicha indignación hoy es la falta de respeto. Hoy, en una de mis clases, unas compañeras -eran de otra clase, pero son compañeras al fin y al cabo- iban a explicar un trabajo, una presentación. Y, además, el profesor había invitado a algunas personas mayores, con experiencia, para que tratasen el tema con nosotros, lo cual por su parte no solo es un esfuerzo hecho para nosotros sino también un afán de introducirnos el tema a la vida cotidiana, hacérnoslo familiar. En primer lugar presentaban las compañeras, y después, intervenian dichas personas.
La presentación no estuvo mal, y pese a los, en mi opinión, excesivos minutos de vídeo, la gente no molestó mucho. Alguna risa demasiado alta y murmullos de tanto en tanto, pero nada exagerado. Mientras ellas hablaban, los demás, callaban.
Pero llegó el turno de los sexagenarios, y con ellos, la mala educación de la que ya hablé en otra entrada -y no por parte de ellos, precisamente-. Lo obvio es que mientras alguien habla frente a un público, es que el resto de gente calle, al menos hasta que se llegue a algo parecido a una ronda de preguntas. Y si una persona no está interesada tiene diversas opciones: salir de la sala, hablar con un compañero, pero en voz muy baja, o hacer cada uno sus cosas, pero en silencio, sin molestar.
Bueno, dado que tras esta clase el profesor iba a hacer unas preguntas, una especie de examen-test que siempre toca hacer tras la clase del miércoles, y dado que no deja que nadie entre a clase pasada la hora de entrar, lo de salir de la sala no era una verdadera opción. Pero sí las otras dos. Y si te apetece hablar, habla, pero en bajo, habla para dos, no para veinte. Máxime cuando la persona que está hablando no tiene fuerza de voz debido al paso inexorable de los años.
Obviamente, eso no pasó. El respeto no fue hoy a clase, probablemente se quedase dormido. Ellos, los sexagenarios, estaban en primera fila, y yo, nosotros, mi grupo, en la cuarta. Dos simples filas nos separaban, y, pese a eso, era imposible oir nada en absoluto. En las filas de atrás, todo el mundo hablaba. Aún los de la fila de delante de nosotros acercaban la cabeza hacia delante para intentar escuchar.
No sé cómo puede faltarse el respeto a alguien así, con tal desfachatez. Es casi como escupirle a la cara directamente. Y es que si no respetas a una persona, es porque le faltas al respeto. El mayor problema es que el respeto aquí vale más bien poco. Es una pena que en un aspecto como ese, no hayamos adoptado la cultura oriental, donde el respeto es tan importante que incluso deben hacer una reverencia con distinta inclinación según con quién traten.
Pero aquí el respeto ya no existe. Ni tan siquiera los hijos respetan a sus padres. De lo contrario, nunca se darían casos de jóvenes que pegan a sus padres, o no habría existido el programa ese, "generación ni-ni" -que, por cierto, puso las expectativas muy altas, para acabar siendo otro programa basura tipo gran hermano pero con "jóvenes chungos"-. Supongo que eso explica por qué no se respeta a los mayores...si ni se respeta a los padres, ¿a quién se va a respetar?
Por cierto...los actos tienen consecuencias. ¿Qué pasó por culpa de esta falta de respeto de gran parte de la clase? Que el profesor anuló ese examen-test. No, no para ponerlo otro día. Simplemente, lo suprimió. Ahora, mientras que el otro grupo de nuestro curso tiene 8 oportunidades, 8 examenes, para aprobar la asignatura, nosotros tenemos 7. Muchas gracias a todos los que van a clase a divertirse. Gracias por, literalmente, jodernos a los demás.
Bueno, tendré que irme ya, que tengo otra clase...espero no tener que escribir sobre algo como esto de nuevo, y poder variar la temática tan monótona del blog.
Cuidaos ^^
Por desgracia, porque dudo que algún día, al menos próximo, una de mis improvisadas entradas sobre sociedad escritas por algo acaecido en el mismo día vaya a tratar una buena noticia.
Y es que cuando se dice que la sociedad moderna es una mierda, con perdón, es por algo. Es porque cientos de actitudes de la población son, cuanto menos, indignantes.
La razón de dicha indignación hoy es la falta de respeto. Hoy, en una de mis clases, unas compañeras -eran de otra clase, pero son compañeras al fin y al cabo- iban a explicar un trabajo, una presentación. Y, además, el profesor había invitado a algunas personas mayores, con experiencia, para que tratasen el tema con nosotros, lo cual por su parte no solo es un esfuerzo hecho para nosotros sino también un afán de introducirnos el tema a la vida cotidiana, hacérnoslo familiar. En primer lugar presentaban las compañeras, y después, intervenian dichas personas.
La presentación no estuvo mal, y pese a los, en mi opinión, excesivos minutos de vídeo, la gente no molestó mucho. Alguna risa demasiado alta y murmullos de tanto en tanto, pero nada exagerado. Mientras ellas hablaban, los demás, callaban.
Pero llegó el turno de los sexagenarios, y con ellos, la mala educación de la que ya hablé en otra entrada -y no por parte de ellos, precisamente-. Lo obvio es que mientras alguien habla frente a un público, es que el resto de gente calle, al menos hasta que se llegue a algo parecido a una ronda de preguntas. Y si una persona no está interesada tiene diversas opciones: salir de la sala, hablar con un compañero, pero en voz muy baja, o hacer cada uno sus cosas, pero en silencio, sin molestar.
Bueno, dado que tras esta clase el profesor iba a hacer unas preguntas, una especie de examen-test que siempre toca hacer tras la clase del miércoles, y dado que no deja que nadie entre a clase pasada la hora de entrar, lo de salir de la sala no era una verdadera opción. Pero sí las otras dos. Y si te apetece hablar, habla, pero en bajo, habla para dos, no para veinte. Máxime cuando la persona que está hablando no tiene fuerza de voz debido al paso inexorable de los años.
Obviamente, eso no pasó. El respeto no fue hoy a clase, probablemente se quedase dormido. Ellos, los sexagenarios, estaban en primera fila, y yo, nosotros, mi grupo, en la cuarta. Dos simples filas nos separaban, y, pese a eso, era imposible oir nada en absoluto. En las filas de atrás, todo el mundo hablaba. Aún los de la fila de delante de nosotros acercaban la cabeza hacia delante para intentar escuchar.
No sé cómo puede faltarse el respeto a alguien así, con tal desfachatez. Es casi como escupirle a la cara directamente. Y es que si no respetas a una persona, es porque le faltas al respeto. El mayor problema es que el respeto aquí vale más bien poco. Es una pena que en un aspecto como ese, no hayamos adoptado la cultura oriental, donde el respeto es tan importante que incluso deben hacer una reverencia con distinta inclinación según con quién traten.
Pero aquí el respeto ya no existe. Ni tan siquiera los hijos respetan a sus padres. De lo contrario, nunca se darían casos de jóvenes que pegan a sus padres, o no habría existido el programa ese, "generación ni-ni" -que, por cierto, puso las expectativas muy altas, para acabar siendo otro programa basura tipo gran hermano pero con "jóvenes chungos"-. Supongo que eso explica por qué no se respeta a los mayores...si ni se respeta a los padres, ¿a quién se va a respetar?
Por cierto...los actos tienen consecuencias. ¿Qué pasó por culpa de esta falta de respeto de gran parte de la clase? Que el profesor anuló ese examen-test. No, no para ponerlo otro día. Simplemente, lo suprimió. Ahora, mientras que el otro grupo de nuestro curso tiene 8 oportunidades, 8 examenes, para aprobar la asignatura, nosotros tenemos 7. Muchas gracias a todos los que van a clase a divertirse. Gracias por, literalmente, jodernos a los demás.
Bueno, tendré que irme ya, que tengo otra clase...espero no tener que escribir sobre algo como esto de nuevo, y poder variar la temática tan monótona del blog.
Cuidaos ^^
martes, 6 de abril de 2010
Sociedad - Sistema judicial
Aviso: el texto escrito a continuación puede herir la sensibilidad de algunas personas, por hablarse de temas que pueden haber influido muy de cerca en algunos lectores.
Antiguamente, se entendía por justicia el cortarle la mano a un ladrón, el ahorcar a un asesino, o, incluso, el quemar a una supuesta bruja –claro que esto, obviamente, está mal por dos motivos: porque no existen las brujas; y porque se debe respetar a los no creyentes tanto como a los creyentes.
Sin embargo, en cuanto a los casos anteriores, ¿quién sabe si no estaríamos mejor como antes? Porque si a un ladrón se le corta una mano, para empezar, difícilmente podrá volver a robar. O lo hará la mitad de bien. Y si se le vuelve a pillar…ya no podrá volver a robar. Dos oportunidades son bastantes, ¿verdad? O si parecen pocas, un aviso tras el primer robo, y ya con el segundo…Pero es que además, si ese ladrón es conocido por algún otro ladrón, al ver que este pierde una mano por robar, persuadirá a los demás de hacerlo. Prevenir y curar al mismo tiempo.
En cuanto a los asesinos, el derecho a la vida es -y si no lo es en realidad, desde luego lo es bajo mi punto de vista- el derecho primordial, el derecho principal, de todo ser humano. Es nuestro máximo derecho, ya que es la vida la que nos define como ser vivo, y es por ser seres vivos por lo que somos seres humanos. Que un ser humano suprima este derecho de otro ser humano, es algo que no puede tener perdón. Por supuesto, al igual que no es lo mismo que un mendigo robe una barra de pan y una botella de agua en un supermercado, a que alguien le robe la cartera a un turista sin razón de peso, tampoco todos los asesinatos son iguales. La justicia en ese sentido, sí que es subjetiva, pero, en mi opinión, no lo suficiente. Porque aunque normalmente se dice que todo ser humano posee los mismos derechos, no es así, ya que, quien con sus actos impide que otra persona goce de sus derechos, no merece tener los mismos derechos que el resto, o al menos, desde luego, no los mismos que los de la persona a quien se los coarta. Es mi opinión, pero probablemente lo sea la de la gran mayoría: quien mata a alguien que ha violado, torturado, o asesinado a otra persona, no merecería el mismo castigo que el violador, torturador, o asesino en cuestión. Siempre, claro está, que esa persona lo haya matado por ese hecho, y no porque sí.
Es decir, que en mi opinión, pero estoy seguro que la comparte mucha más gente, quien mata a, por poner un ejemplo concreto, un violador, no merece sufrir tanta condena como un asesino corriente, o incluso, como el propio violador.
Maltratar, violar, asesinar, torturar. Cuatro palabras, todas muy fuertes. En mi opinión, las cuatro cosas más horrendas que un ser humano puede hacerle a otro, por orden de menos a más grave -sí, creo que la tortura es peor, bastante peor, que el “simple” asesinato-. ¿Las condenas que merecen? Respectivamente, maltrato, cárcel, muerte y tortura. Eso, claro está, suponiendo que el maltratador y el torturador no hayan matado maltratando y torturando. De haberlo hecho, merecen claramente morir maltratados y torturados.
¿Es la muerte una condena muy dura para alguien que ha matado? Bueno, teniendo en cuenta que quien mata a alguien demuestra que no respeta en absoluto la vida humana, ¿por qué va a ser respetada su propia vida?
Sin embargo, en la actualidad, la justicia aplica en cualquier caso, tanto a maltratadores, violadores o asesinos –no es que me olvide de los torturadores, pero, por suerte, estos no son muy numerosos-, simples años de cárcel. Sí, pondrán muchos, pero ¿de qué sirven? Muy rara vez el acusado los cumple todos, y en numerosas ocasiones se le acorta tanto la condena que es de risa. Después están en libertad, vigilada, eso sí. Vigilancia tan buena que muchas veces, aún en libertad vigilada, cometen nuevos delitos. Es como cuando dicen a las mujeres que denuncien a sus parejas si las maltratan, para poder ser protegidas. Estoy de acuerdo en que deben denunciar, pero se esmeran más bien poco en proteger, desgraciadamente.
Hago un inciso: hoy no tengo internet, así que he visto las noticias con mis padres. Parece ser que, en esta Semana Santa, cinco mujeres han muerto víctimas de la violencia de género. De estas cinco, dos se llevaron a cabo en mi Comunidad Autónoma, Castilla y León. Y de los cinco “hombres” que mataron a su pareja, cuatro de ellos se quitaron la vida tras hacerlo. Yo soy ateo, pero aún así, viendo esto, he de decir que ojalá existan cielo e infierno, y el marido esté sufriendo torturas en el infierno, mirando hacia arriba, y viendo cómo su mujer es amada y agasajada en el cielo. Si no sufrió en vida, por ser tan cobarde de suicidarse tras asesinar a su mujer, que sufra para toda la eternidad. Esas muertes fueron en Semana Santa, pero además, son ya quince las mujeres que han muerto por la violencia de género en lo que va de año, nada menos que cuatro más que el año pasado en la misma fecha. Cifras nada alentadoras, el problema va de mal en peor. Además, de esas quince, solo dos habían denunciado a su pareja. Tal cual lo decían las noticias: “de estas quince, solo dos habían denunciado a su pareja”. Así parece que denunciarla tiene mucha utilidad, porque “solo” dos de cada quince, es decir, que cerca de un 15% de las mujeres muertas por la violencia de género han muerto tras haber denunciado. Si cambiamos un poco la frase…”de estas quince, incluso dos habían denunciado a su pareja”. ¿A que así no parece tan alentador? Y es que si se denuncia un maltrato, debería ser imposible que el maltratador hiciese más daño a la víctima, pero en fin.
Volviendo al tema, y en cuanto a penas judiciales se refiere, precisamente hoy, casualidades de la vida, también viendo las noticias, he oído que resulta que se cumplen 25 años desde que Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, dijese, por lo que fue muy criticado y famoso a la vez, e incluso inhabilitado de su cargo por seis años, “la justicia es un cachondeo”. Y es que al parecer, esta es la cruda realidad. Porque las condenas no se cumplen, porque las denuncias se ignoran, y porque las penas más que penas son gracias. Tan “gracias” son que los asesinatos en nuestro país, un país que no destaca precisamente por un alto índice de asesinatos, si no tal vez incluso por todo lo contrario -muere mucha gente, pero muchísima en accidentes, y poca porque nos matemos entre nosotros-, empiezan a ser un problema bastante serio.
Y el futuro se presenta con negros nubarrones.
Porque no solo quienes son adultos ahora están cometiendo estos atentados contra la vida -lo que podría aliviarnos un poco dejándonos pensar “bueno, al menos nosotros, las próximas generaciones, sanaremos este error”-, no. Muy a mi pesar, y al de la mayoría por no decir la totalidad de la gente, de forma inexplicable, cada vez se dan más casos de “menores” que matan a otros menores. O aunque sea a otros mayores. Bueno, sobre esto lo primero que cabe decir es que es hora de ir cambiando el significado de la palabra “menor”. Que no se sea mayor de edad hasta los 18 años para conducir, beber y fumar (legalmente, claro, porque ilegalmente lo hacen, por desgracia, desde los 12 ya), no implica que no se sea mayor de edad en ningún aspecto hasta los 18 años. Porque si niños, porque aún son NIÑOS, de 13, 14, incluso 16 años, son capaces de cometer algo tan grave, tan terrible, tan malo que mucha gente mucho mayor que ellos no cree posible que un ser humano pueda hacer algo así, como un asesinato…es porque no son menores. Si la edad legal para fumar y beber (alcohol, por supuesto) es de 18 años, pero todos los días ves niños de incluso 12 años fumando o de botellón, ¿no será que están pidiendo a gritos ser tratados como adultos? Por supuesto, la prohibición del alcohol y el tabaco a menores de 18 años debe seguir así, no creo que queramos tener generaciones enteras con un alto índice de comas etílicos o cáncer de pulmón antes incluso de que entren en la adolescencia. Pero si se creen tan mayores, tan “inteligentes”, tan, hablando claro, gallitos, como para fumar incluso marihuana y beber alcohol hasta caerse al suelo, castiguemos sus actos con la dureza que es necesaria. No digo que un chico de 16 años vaya a la cárcel por posesión de drogas como lo haría un adulto. Me parece algo grave, sí, e incluso incomprensible, pero dentro de lo grave, no tiene tanta importancia. Pero es que, además de ridículo, es injusto, que cuando ese chico, con 16 años, decide por cuenta propia, creyéndose Dios me imagino, que la vida de otro chico de 16 años ha terminado, reciba poco más que unos azotes en el culo y unos meses “en su habitación sin salir” -sé que no es así, que van a un centro de menores y, al cumplir los 18, si se da el caso, a la cárcel, pero eso sigue siendo poco menos que nada-. Y es injusto porque la familia de ese chico de apenas 16 años, con toda su vida por delante -joder, si yo con 19 aún la tengo, un chico de 16…-, no podrá jamás olvidar lo sucedido, vivirán lo que les quede de vida sufriendo, lamentándose, recordando con lágrimas en los ojos cuán felices eran con su pequeño.
Mari Luz, Marta del Castillo, Cristina Martín. ¿Verdad que duelen esos tres nombres? Yo no veo mucho las noticias, y siempre me entero tarde de estas cosas. Pero me entero, es inevitable, para bien o para mal. Obviamente, deprime saber que algo así pasa…porque no tiene ni pies ni cabeza, no cabe en cabeza de cualquier persona con sentimientos que algo así pueda suceder. Es horrible, trágico, doloroso, injusto...¡un sin sentido! Ya es difícil imaginar qué motivos llevan a una persona adulta a matar a otra. Pero, ¿a un niño? Un niño de esa edad no puede haber hecho aún nada tan grave como para merecer la muerte…bueno, miento. Quienes han hecho eso, sí han hecho algo para merecerlo. Pero claro, no la recibirán. Las noticias hablaban hoy también, como es lógico, de Cristina Martín. Entre otras cosas -como que a la supuesta homicida le caerán seis meses en un centro de menores y, si se determina que ella fue quien lo hizo, seis años “de reclusión” (imagino que, teniendo ella 14 años, se refieran a cuatro años en un centro de menores y dos en la cárcel), más dos años más de libertad vigilada. Bueno, de la libertad vigilada ya he dado mi opinión…-, contaron que la investigación se está llevando bajo secreto de sumario para que no se conozca en ningún momento la identidad de la chica que, al parecer, lo hizo, por miedo a lo que la gente pueda hacer, ya que en el pueblo de Seseña ya hay gente que ha intentado saber quién era, dónde vivía. Es obvio para qué quieren saberlo. Pero, ¿qué esperan? Le dicen a la familia de la pobre Cristina que quien ha acabado con su excesivamente corta vida podrá seguir su vida con normalidad –normalidad relativa…aunque si se va a vivir a otra parte, vivirá con normalidad absoluta- a partir de los 20 años…¡mientras que su pobre hija/sobrina/hermana/nieta no podrá disfrutar ni tan siquiera de su decimoquinto cumpleaños! ¿Esperan de verdad que la familia no intente hacer nada? Si incluso a mí, alguien sin ninguna relación con Cristina, ni con Seseña, ni tan siquiera con Toledo, me apetecería hacer sufrir a quien hizo eso -si se demuestra que ha sido ella. Porque ojo, que aún se está investigando…es posible que otra persona estuviese allí y fuese la verdadera homicida-, ¿cómo no va a querer hacerlo la familia, o aun que sea siquiera el vecino de la familia?
El caso de Marta del Castillo me hizo enfurecer. Por dentro, la gente que me rodea no merece sufrir mi rabia por culpa de terceras personas. Aún a día de hoy, no estoy muy seguro de qué pasó, pero creo que fueron su novio, o ex novio, con un grupo de amigos…todos menores creo recordar, aunque uno creo que cumplió los 18 mientras aún estaban juzgándoles. No lo sé. En cualquier caso…fue una auténtica atrocidad. Y habiendo sido un grupo de chicos…no quiero ni imaginarme lo que la habrán hecho sufrir…es repugnante. Si por mi fuese, si tuviese los medios, la independencia suficiente, y la suficiente seguridad en mi mismo, fundaría un grupo que se dedicase a acabar con la vida de calaña como esa. Basura, desperdicios, inmundicia, eso es lo que esa “gente” es. No es necesaria en nuestra sociedad, y no nos aporta nada. De haberse aplicado la pena de muerte con estos chicos, de haber muerto en la silla eléctrica, la horca, la guillotina, la hoguera, la cámara de gas -el ser humano ha creado tantos maneras de matar que parece absurdo que se usen todas para matar inocentes y no para castigar a quienes lo merecen-, es posible que Cristina Martín estuviese aún aquí…y es posible que yo estuviese escribiendo sobre los beneficios del nuevo sistema de condenas.
Pero no ha sido así…Cristina, que en paz descanse, nos ha dejado, y yo estoy escribiendo, ofendido y atormentado, sobre cómo nuestro sistema judicial derrama injusticia e insensatez por sus cuatro costados.
Solo una última cosa para terminar. Sé que escribiré sobre política en algún momento: partidos políticos, formas de gobierno, y demás. Pero no es este el caso. Si bien el gobierno, creo, tiene el poder y la capacidad de cambiar el sistema judicial, no es ni este gobierno socialista, ni el popular que pasamos con anterioridad, quien ha instaurado este sistema, por lo que en ningún caso estoy culpando ni a unos ni a otros. Solo quiero que eso quede claro…
Pd: Pese a no haberlo podido publicar por no tener internet hoy, esto ha sido escrito a día 5 de abril del 2010, lunes, por lo que al hablar de “hoy”, en todo el texto, me remito a dicho día.
Antiguamente, se entendía por justicia el cortarle la mano a un ladrón, el ahorcar a un asesino, o, incluso, el quemar a una supuesta bruja –claro que esto, obviamente, está mal por dos motivos: porque no existen las brujas; y porque se debe respetar a los no creyentes tanto como a los creyentes.
Sin embargo, en cuanto a los casos anteriores, ¿quién sabe si no estaríamos mejor como antes? Porque si a un ladrón se le corta una mano, para empezar, difícilmente podrá volver a robar. O lo hará la mitad de bien. Y si se le vuelve a pillar…ya no podrá volver a robar. Dos oportunidades son bastantes, ¿verdad? O si parecen pocas, un aviso tras el primer robo, y ya con el segundo…Pero es que además, si ese ladrón es conocido por algún otro ladrón, al ver que este pierde una mano por robar, persuadirá a los demás de hacerlo. Prevenir y curar al mismo tiempo.
En cuanto a los asesinos, el derecho a la vida es -y si no lo es en realidad, desde luego lo es bajo mi punto de vista- el derecho primordial, el derecho principal, de todo ser humano. Es nuestro máximo derecho, ya que es la vida la que nos define como ser vivo, y es por ser seres vivos por lo que somos seres humanos. Que un ser humano suprima este derecho de otro ser humano, es algo que no puede tener perdón. Por supuesto, al igual que no es lo mismo que un mendigo robe una barra de pan y una botella de agua en un supermercado, a que alguien le robe la cartera a un turista sin razón de peso, tampoco todos los asesinatos son iguales. La justicia en ese sentido, sí que es subjetiva, pero, en mi opinión, no lo suficiente. Porque aunque normalmente se dice que todo ser humano posee los mismos derechos, no es así, ya que, quien con sus actos impide que otra persona goce de sus derechos, no merece tener los mismos derechos que el resto, o al menos, desde luego, no los mismos que los de la persona a quien se los coarta. Es mi opinión, pero probablemente lo sea la de la gran mayoría: quien mata a alguien que ha violado, torturado, o asesinado a otra persona, no merecería el mismo castigo que el violador, torturador, o asesino en cuestión. Siempre, claro está, que esa persona lo haya matado por ese hecho, y no porque sí.
Es decir, que en mi opinión, pero estoy seguro que la comparte mucha más gente, quien mata a, por poner un ejemplo concreto, un violador, no merece sufrir tanta condena como un asesino corriente, o incluso, como el propio violador.
Maltratar, violar, asesinar, torturar. Cuatro palabras, todas muy fuertes. En mi opinión, las cuatro cosas más horrendas que un ser humano puede hacerle a otro, por orden de menos a más grave -sí, creo que la tortura es peor, bastante peor, que el “simple” asesinato-. ¿Las condenas que merecen? Respectivamente, maltrato, cárcel, muerte y tortura. Eso, claro está, suponiendo que el maltratador y el torturador no hayan matado maltratando y torturando. De haberlo hecho, merecen claramente morir maltratados y torturados.
¿Es la muerte una condena muy dura para alguien que ha matado? Bueno, teniendo en cuenta que quien mata a alguien demuestra que no respeta en absoluto la vida humana, ¿por qué va a ser respetada su propia vida?
Sin embargo, en la actualidad, la justicia aplica en cualquier caso, tanto a maltratadores, violadores o asesinos –no es que me olvide de los torturadores, pero, por suerte, estos no son muy numerosos-, simples años de cárcel. Sí, pondrán muchos, pero ¿de qué sirven? Muy rara vez el acusado los cumple todos, y en numerosas ocasiones se le acorta tanto la condena que es de risa. Después están en libertad, vigilada, eso sí. Vigilancia tan buena que muchas veces, aún en libertad vigilada, cometen nuevos delitos. Es como cuando dicen a las mujeres que denuncien a sus parejas si las maltratan, para poder ser protegidas. Estoy de acuerdo en que deben denunciar, pero se esmeran más bien poco en proteger, desgraciadamente.
Hago un inciso: hoy no tengo internet, así que he visto las noticias con mis padres. Parece ser que, en esta Semana Santa, cinco mujeres han muerto víctimas de la violencia de género. De estas cinco, dos se llevaron a cabo en mi Comunidad Autónoma, Castilla y León. Y de los cinco “hombres” que mataron a su pareja, cuatro de ellos se quitaron la vida tras hacerlo. Yo soy ateo, pero aún así, viendo esto, he de decir que ojalá existan cielo e infierno, y el marido esté sufriendo torturas en el infierno, mirando hacia arriba, y viendo cómo su mujer es amada y agasajada en el cielo. Si no sufrió en vida, por ser tan cobarde de suicidarse tras asesinar a su mujer, que sufra para toda la eternidad. Esas muertes fueron en Semana Santa, pero además, son ya quince las mujeres que han muerto por la violencia de género en lo que va de año, nada menos que cuatro más que el año pasado en la misma fecha. Cifras nada alentadoras, el problema va de mal en peor. Además, de esas quince, solo dos habían denunciado a su pareja. Tal cual lo decían las noticias: “de estas quince, solo dos habían denunciado a su pareja”. Así parece que denunciarla tiene mucha utilidad, porque “solo” dos de cada quince, es decir, que cerca de un 15% de las mujeres muertas por la violencia de género han muerto tras haber denunciado. Si cambiamos un poco la frase…”de estas quince, incluso dos habían denunciado a su pareja”. ¿A que así no parece tan alentador? Y es que si se denuncia un maltrato, debería ser imposible que el maltratador hiciese más daño a la víctima, pero en fin.
Volviendo al tema, y en cuanto a penas judiciales se refiere, precisamente hoy, casualidades de la vida, también viendo las noticias, he oído que resulta que se cumplen 25 años desde que Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, dijese, por lo que fue muy criticado y famoso a la vez, e incluso inhabilitado de su cargo por seis años, “la justicia es un cachondeo”. Y es que al parecer, esta es la cruda realidad. Porque las condenas no se cumplen, porque las denuncias se ignoran, y porque las penas más que penas son gracias. Tan “gracias” son que los asesinatos en nuestro país, un país que no destaca precisamente por un alto índice de asesinatos, si no tal vez incluso por todo lo contrario -muere mucha gente, pero muchísima en accidentes, y poca porque nos matemos entre nosotros-, empiezan a ser un problema bastante serio.
Y el futuro se presenta con negros nubarrones.
Porque no solo quienes son adultos ahora están cometiendo estos atentados contra la vida -lo que podría aliviarnos un poco dejándonos pensar “bueno, al menos nosotros, las próximas generaciones, sanaremos este error”-, no. Muy a mi pesar, y al de la mayoría por no decir la totalidad de la gente, de forma inexplicable, cada vez se dan más casos de “menores” que matan a otros menores. O aunque sea a otros mayores. Bueno, sobre esto lo primero que cabe decir es que es hora de ir cambiando el significado de la palabra “menor”. Que no se sea mayor de edad hasta los 18 años para conducir, beber y fumar (legalmente, claro, porque ilegalmente lo hacen, por desgracia, desde los 12 ya), no implica que no se sea mayor de edad en ningún aspecto hasta los 18 años. Porque si niños, porque aún son NIÑOS, de 13, 14, incluso 16 años, son capaces de cometer algo tan grave, tan terrible, tan malo que mucha gente mucho mayor que ellos no cree posible que un ser humano pueda hacer algo así, como un asesinato…es porque no son menores. Si la edad legal para fumar y beber (alcohol, por supuesto) es de 18 años, pero todos los días ves niños de incluso 12 años fumando o de botellón, ¿no será que están pidiendo a gritos ser tratados como adultos? Por supuesto, la prohibición del alcohol y el tabaco a menores de 18 años debe seguir así, no creo que queramos tener generaciones enteras con un alto índice de comas etílicos o cáncer de pulmón antes incluso de que entren en la adolescencia. Pero si se creen tan mayores, tan “inteligentes”, tan, hablando claro, gallitos, como para fumar incluso marihuana y beber alcohol hasta caerse al suelo, castiguemos sus actos con la dureza que es necesaria. No digo que un chico de 16 años vaya a la cárcel por posesión de drogas como lo haría un adulto. Me parece algo grave, sí, e incluso incomprensible, pero dentro de lo grave, no tiene tanta importancia. Pero es que, además de ridículo, es injusto, que cuando ese chico, con 16 años, decide por cuenta propia, creyéndose Dios me imagino, que la vida de otro chico de 16 años ha terminado, reciba poco más que unos azotes en el culo y unos meses “en su habitación sin salir” -sé que no es así, que van a un centro de menores y, al cumplir los 18, si se da el caso, a la cárcel, pero eso sigue siendo poco menos que nada-. Y es injusto porque la familia de ese chico de apenas 16 años, con toda su vida por delante -joder, si yo con 19 aún la tengo, un chico de 16…-, no podrá jamás olvidar lo sucedido, vivirán lo que les quede de vida sufriendo, lamentándose, recordando con lágrimas en los ojos cuán felices eran con su pequeño.
Mari Luz, Marta del Castillo, Cristina Martín. ¿Verdad que duelen esos tres nombres? Yo no veo mucho las noticias, y siempre me entero tarde de estas cosas. Pero me entero, es inevitable, para bien o para mal. Obviamente, deprime saber que algo así pasa…porque no tiene ni pies ni cabeza, no cabe en cabeza de cualquier persona con sentimientos que algo así pueda suceder. Es horrible, trágico, doloroso, injusto...¡un sin sentido! Ya es difícil imaginar qué motivos llevan a una persona adulta a matar a otra. Pero, ¿a un niño? Un niño de esa edad no puede haber hecho aún nada tan grave como para merecer la muerte…bueno, miento. Quienes han hecho eso, sí han hecho algo para merecerlo. Pero claro, no la recibirán. Las noticias hablaban hoy también, como es lógico, de Cristina Martín. Entre otras cosas -como que a la supuesta homicida le caerán seis meses en un centro de menores y, si se determina que ella fue quien lo hizo, seis años “de reclusión” (imagino que, teniendo ella 14 años, se refieran a cuatro años en un centro de menores y dos en la cárcel), más dos años más de libertad vigilada. Bueno, de la libertad vigilada ya he dado mi opinión…-, contaron que la investigación se está llevando bajo secreto de sumario para que no se conozca en ningún momento la identidad de la chica que, al parecer, lo hizo, por miedo a lo que la gente pueda hacer, ya que en el pueblo de Seseña ya hay gente que ha intentado saber quién era, dónde vivía. Es obvio para qué quieren saberlo. Pero, ¿qué esperan? Le dicen a la familia de la pobre Cristina que quien ha acabado con su excesivamente corta vida podrá seguir su vida con normalidad –normalidad relativa…aunque si se va a vivir a otra parte, vivirá con normalidad absoluta- a partir de los 20 años…¡mientras que su pobre hija/sobrina/hermana/nieta no podrá disfrutar ni tan siquiera de su decimoquinto cumpleaños! ¿Esperan de verdad que la familia no intente hacer nada? Si incluso a mí, alguien sin ninguna relación con Cristina, ni con Seseña, ni tan siquiera con Toledo, me apetecería hacer sufrir a quien hizo eso -si se demuestra que ha sido ella. Porque ojo, que aún se está investigando…es posible que otra persona estuviese allí y fuese la verdadera homicida-, ¿cómo no va a querer hacerlo la familia, o aun que sea siquiera el vecino de la familia?
El caso de Marta del Castillo me hizo enfurecer. Por dentro, la gente que me rodea no merece sufrir mi rabia por culpa de terceras personas. Aún a día de hoy, no estoy muy seguro de qué pasó, pero creo que fueron su novio, o ex novio, con un grupo de amigos…todos menores creo recordar, aunque uno creo que cumplió los 18 mientras aún estaban juzgándoles. No lo sé. En cualquier caso…fue una auténtica atrocidad. Y habiendo sido un grupo de chicos…no quiero ni imaginarme lo que la habrán hecho sufrir…es repugnante. Si por mi fuese, si tuviese los medios, la independencia suficiente, y la suficiente seguridad en mi mismo, fundaría un grupo que se dedicase a acabar con la vida de calaña como esa. Basura, desperdicios, inmundicia, eso es lo que esa “gente” es. No es necesaria en nuestra sociedad, y no nos aporta nada. De haberse aplicado la pena de muerte con estos chicos, de haber muerto en la silla eléctrica, la horca, la guillotina, la hoguera, la cámara de gas -el ser humano ha creado tantos maneras de matar que parece absurdo que se usen todas para matar inocentes y no para castigar a quienes lo merecen-, es posible que Cristina Martín estuviese aún aquí…y es posible que yo estuviese escribiendo sobre los beneficios del nuevo sistema de condenas.
Pero no ha sido así…Cristina, que en paz descanse, nos ha dejado, y yo estoy escribiendo, ofendido y atormentado, sobre cómo nuestro sistema judicial derrama injusticia e insensatez por sus cuatro costados.
Solo una última cosa para terminar. Sé que escribiré sobre política en algún momento: partidos políticos, formas de gobierno, y demás. Pero no es este el caso. Si bien el gobierno, creo, tiene el poder y la capacidad de cambiar el sistema judicial, no es ni este gobierno socialista, ni el popular que pasamos con anterioridad, quien ha instaurado este sistema, por lo que en ningún caso estoy culpando ni a unos ni a otros. Solo quiero que eso quede claro…
Pd: Pese a no haberlo podido publicar por no tener internet hoy, esto ha sido escrito a día 5 de abril del 2010, lunes, por lo que al hablar de “hoy”, en todo el texto, me remito a dicho día.
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martes, 30 de marzo de 2010
Sociedad - Educación
La educación es uno de los aspectos más importantes del ser humano, de cada individuo de nuestra sociedad.
Sin embargo, la educación ya no es lo que era. Por supuesto, me refiero a las formas, no a la educación en cuanto a estudios. Podría incluso decirse que ya apenas hay educación. La culpa se le puede echar a cualquiera: a la persona que no la tiene, a los padres que no se la enseñaron, o incluso, a la sociedad, que no da ejemplo. Porque antes, cuando una señora (o señor, aunque fuese menos corriente) iba a cruzar la calle, la gente la ayudaba; o cuando no había sitio en un autobús, alguien se levantaba. Ahora, no importa que sea una mujer embarazada, o una señora que necesita apoyarse en un bastón, o alguien con una pierna escayolada que usa muletas. Y esto es un ejemplo real. Durante aproximadamente un mes (no me acuerdo muy bien), tuve que acompañar a una compañera con el pie escayolado a la facultad, en urbano, con lo que se mueven. Salvo cuando al subir había algun asiento libre, las veces que alguien se levantó para cederle el asiento a mi compañera podrían contarse con los dedos de una mano. Casi un mes, dos veces al día. Echad cuentas. Es bastante indignante.
Pero claro, al tema de ayudar, por ejemplo, a un/a anciano/a, se unen dos problemas, aunque uno solo se da en algunos casos:
El primero, surge de la actual acritod que con mucha frecuencia siente la tercera edad para con la juventud. Es evidente que hay que respetar a la tercera edad, porque logros de la sociedad actual, como el voto femenino, o la democracia, han sido posibles gracias a ellos. Pero la visión que tienen ellos de la juventud actual, borrachos, vagos y sin nada que aportar a la sociedad, es una generalización errónea. Daría la impresión de que nosotros tengamos que respetarlos y, al mismo tiempo, soportar su desprecio. Por supuesto, al igual que no todos los ancianos miran a la juventud con desprecio, tampoco es que yo crea que todos nos desprecian. Pero cuando estás esperando a tu turno en una panadería, carnicería, etc., y aparece una señora mayor que se coloca sospechosamente a tu lado, y cuando te toca a ti y preguntan "quién es el siguiente" se mete directamente delante y se pone a pedir lo que quiere, sin siquiera dignarse a mirarte ni decirte nada, dan ganas de decirle que "si quiere que la juventud la respete, empiece a dar ejemplo". Porque si a mi me pregunta si puede pedir antes, salvo en las escasas ocasiones en que voy con prisa, no me molesta en absoluto. Pero que pregunte.
Este es uno de los problemas, que implica que en ocasiones, si por ejemplo quieres ayudar a una persona mayor a cruzar la calle, conteste con un seco "no necesito ayuda", indignada y enfadada, para más inri. Así, ¿quién se arriesga a ayudar? ¿intentar ayudar para quedar mal?
El segundo problema, el que no se da en todos los casos, sino que depende de cómo sea la persona que quiere ayudar y la persona a la que se quiere ayudar, es el hecho de que una persona mayor, cuando según qué joven se le acerca, puede pensar que va a intentar robarle. Es decir, que si te acercas a una ancianita con bastón para ayudarla a cruzar la calle, según como vayas vestido, por culpa de los prejuicios, es probable que piense que vas a intentar robarla. Esto es más bien culpa de la sociedad actual, en la que tanta gente mala hay que apenas puedes fiarte de nadie, y donde, si eres demasiado bueno, se te comen vivo: todos se aprovecharán de ti.
Parecería que en esta sociedad en que vivimos debamos ser un poco cabrones para no salir perjudicados.
Pero estos son solo unos ejemplos concretos de la falta de educación, ejemplos que incluyen gente de la tercera edad, o mujeres embarazadas, o personas que necesitan andar con muletas por algún problema en la pierna. Sin embargo, hay muchos más ejemplos de la actual falta de educación. Un claro ejemplo, que seguro que prácticamente todo el mundo ha vivido, son los niños, de entre 2 y 7 años aproximadamente, que cuando están en un lugar público, ya sea un supermercado, o un restaurante, o cualquier otro sitio similar, no hacen otra cosa que molestar, viéndose una gran variedad de respuestas por parte de los padres, desde la indiferencia de algunos (que haga lo que quiera, total, así molesta menos en casa), hasta la extrema irritación a la que llegan otros (gritos, e incluso tirones del brazo). No me parece mal que se tenga que aplicar mano dura con los niños, la sociedad exagera demasiado al respecto en la actualidad. Pero la educación se imparte en casa, no se espera a que haga algo mal en una tienda para decirle que eso está mal. Los modales hay que enseñarselos ya en casa. Esto puedes hacerlo, y esto no. Y si no hace caso, se le impone un castigo. Un castigo útil, y lo suficientemente severo para que el niño recuerde que no puede hacer eso que hizo. No son necesarios los castigos físicos, pero si el niño es demasiado rebelde, tampoco es que unos golpes en el culo vayan a matarle. Aunque claro, es peligroso, porque ahora, si ve algún tipo de "maltrato" el pediatra, y lo denuncia...lo mismo vas a la cárcel. Así, ¿cómo no va a haber adolescentes que lleven siempre una navaja consigo y se dediquen a hacer gamberradas a diario? Porque lo que es evidente es que un niño no se puede educar sin sus padres...claro está, salvo casos excepcionales.
Yo, obviamente, y aún, no soy padre, pero creo que no debe ser tan difícil. Al menos si los padres tienen claros los valores que tienen que inculcarle a sus hijos: generosidad (que comparta las cosas con sus amigos), amabilidad (que se ofrezca a ayudar a algo, aunque sea a hacer su cama con la ayuda de su madre, cuando pueda), humildad (que recuerde que no es ni más ni menos que nadie), etcétera. Esas cosas no se las van a enseñar en el colegio, ni se las van a enseñar terceras personas. Hay que pensar que un niño recien nacido es un folio en blanco, y la tinta que escribirá sobre él será el ejemplo de nuestras acciones (con "nuestras acciones" me refiero a las acciones de los padres).
Ahora bien, no solo jóvenes, niños y personas mayores tienen actualmente un exceso de falta de educación. Los adultos, las personas de entre 20 y 50 años, también. ¿Cuántas de las veces que entras a algún lugar detrás de otra persona, te mantienen la puerta abierta? Yo prácticamente siempre lo hago, pero tanto amigos como familiares me dicen a veces "¿para qué lo haces? suéltala y que abran ellos". Pero no solo mis amigos y familiares piensan así, porque a veces, mientras mantengo la puerta abierta para que pase la otra persona, ésta se queda quieta, mirándome, pensando "¿vas a entrar o te vas a quedar ahí parado?". Porque es tan raro que alguien lo haga, que cuando pasa, cuesta creerlo.
Esto son solo algunos ejemplos, que muestran la falta de educación que existe entre las personas de cualquier edad de nuestra sociedad. Pero estoy seguro que, con solo mirar a vuestro alrededor, veréis más ejemplos. En ocasiones son detalles, de los que uno piensa "bueno, eso no tiene importancia", aunque, aún siendo poca, sí la tiene; y en otras ocasiones, son cosas más graves, que muestran tanto la poca educación de algunas personas como su falta de respeto por los demás.
No digo que debamos convertirnos en robots, pero ya que nos llamamos "ser humano", deberíamos mejorar un poco eso que las empresas llaman "trato humano".
Y sé que generalizo muchas cosas en mi blog. Pero es que si no lo hago, no tengo apenas de qué hablar. Quien se de por aludido, que piense un poco en sus actos, y tal vez pueda mejorar su educación; y quien no, que mire a su alrededor, a su entorno cercano, y piense si no es cierto que nuestra sociedad está perdiendo la educación y las formas.
Sin embargo, la educación ya no es lo que era. Por supuesto, me refiero a las formas, no a la educación en cuanto a estudios. Podría incluso decirse que ya apenas hay educación. La culpa se le puede echar a cualquiera: a la persona que no la tiene, a los padres que no se la enseñaron, o incluso, a la sociedad, que no da ejemplo. Porque antes, cuando una señora (o señor, aunque fuese menos corriente) iba a cruzar la calle, la gente la ayudaba; o cuando no había sitio en un autobús, alguien se levantaba. Ahora, no importa que sea una mujer embarazada, o una señora que necesita apoyarse en un bastón, o alguien con una pierna escayolada que usa muletas. Y esto es un ejemplo real. Durante aproximadamente un mes (no me acuerdo muy bien), tuve que acompañar a una compañera con el pie escayolado a la facultad, en urbano, con lo que se mueven. Salvo cuando al subir había algun asiento libre, las veces que alguien se levantó para cederle el asiento a mi compañera podrían contarse con los dedos de una mano. Casi un mes, dos veces al día. Echad cuentas. Es bastante indignante.
Pero claro, al tema de ayudar, por ejemplo, a un/a anciano/a, se unen dos problemas, aunque uno solo se da en algunos casos:
El primero, surge de la actual acritod que con mucha frecuencia siente la tercera edad para con la juventud. Es evidente que hay que respetar a la tercera edad, porque logros de la sociedad actual, como el voto femenino, o la democracia, han sido posibles gracias a ellos. Pero la visión que tienen ellos de la juventud actual, borrachos, vagos y sin nada que aportar a la sociedad, es una generalización errónea. Daría la impresión de que nosotros tengamos que respetarlos y, al mismo tiempo, soportar su desprecio. Por supuesto, al igual que no todos los ancianos miran a la juventud con desprecio, tampoco es que yo crea que todos nos desprecian. Pero cuando estás esperando a tu turno en una panadería, carnicería, etc., y aparece una señora mayor que se coloca sospechosamente a tu lado, y cuando te toca a ti y preguntan "quién es el siguiente" se mete directamente delante y se pone a pedir lo que quiere, sin siquiera dignarse a mirarte ni decirte nada, dan ganas de decirle que "si quiere que la juventud la respete, empiece a dar ejemplo". Porque si a mi me pregunta si puede pedir antes, salvo en las escasas ocasiones en que voy con prisa, no me molesta en absoluto. Pero que pregunte.
Este es uno de los problemas, que implica que en ocasiones, si por ejemplo quieres ayudar a una persona mayor a cruzar la calle, conteste con un seco "no necesito ayuda", indignada y enfadada, para más inri. Así, ¿quién se arriesga a ayudar? ¿intentar ayudar para quedar mal?
El segundo problema, el que no se da en todos los casos, sino que depende de cómo sea la persona que quiere ayudar y la persona a la que se quiere ayudar, es el hecho de que una persona mayor, cuando según qué joven se le acerca, puede pensar que va a intentar robarle. Es decir, que si te acercas a una ancianita con bastón para ayudarla a cruzar la calle, según como vayas vestido, por culpa de los prejuicios, es probable que piense que vas a intentar robarla. Esto es más bien culpa de la sociedad actual, en la que tanta gente mala hay que apenas puedes fiarte de nadie, y donde, si eres demasiado bueno, se te comen vivo: todos se aprovecharán de ti.
Parecería que en esta sociedad en que vivimos debamos ser un poco cabrones para no salir perjudicados.
Pero estos son solo unos ejemplos concretos de la falta de educación, ejemplos que incluyen gente de la tercera edad, o mujeres embarazadas, o personas que necesitan andar con muletas por algún problema en la pierna. Sin embargo, hay muchos más ejemplos de la actual falta de educación. Un claro ejemplo, que seguro que prácticamente todo el mundo ha vivido, son los niños, de entre 2 y 7 años aproximadamente, que cuando están en un lugar público, ya sea un supermercado, o un restaurante, o cualquier otro sitio similar, no hacen otra cosa que molestar, viéndose una gran variedad de respuestas por parte de los padres, desde la indiferencia de algunos (que haga lo que quiera, total, así molesta menos en casa), hasta la extrema irritación a la que llegan otros (gritos, e incluso tirones del brazo). No me parece mal que se tenga que aplicar mano dura con los niños, la sociedad exagera demasiado al respecto en la actualidad. Pero la educación se imparte en casa, no se espera a que haga algo mal en una tienda para decirle que eso está mal. Los modales hay que enseñarselos ya en casa. Esto puedes hacerlo, y esto no. Y si no hace caso, se le impone un castigo. Un castigo útil, y lo suficientemente severo para que el niño recuerde que no puede hacer eso que hizo. No son necesarios los castigos físicos, pero si el niño es demasiado rebelde, tampoco es que unos golpes en el culo vayan a matarle. Aunque claro, es peligroso, porque ahora, si ve algún tipo de "maltrato" el pediatra, y lo denuncia...lo mismo vas a la cárcel. Así, ¿cómo no va a haber adolescentes que lleven siempre una navaja consigo y se dediquen a hacer gamberradas a diario? Porque lo que es evidente es que un niño no se puede educar sin sus padres...claro está, salvo casos excepcionales.
Yo, obviamente, y aún, no soy padre, pero creo que no debe ser tan difícil. Al menos si los padres tienen claros los valores que tienen que inculcarle a sus hijos: generosidad (que comparta las cosas con sus amigos), amabilidad (que se ofrezca a ayudar a algo, aunque sea a hacer su cama con la ayuda de su madre, cuando pueda), humildad (que recuerde que no es ni más ni menos que nadie), etcétera. Esas cosas no se las van a enseñar en el colegio, ni se las van a enseñar terceras personas. Hay que pensar que un niño recien nacido es un folio en blanco, y la tinta que escribirá sobre él será el ejemplo de nuestras acciones (con "nuestras acciones" me refiero a las acciones de los padres).
Ahora bien, no solo jóvenes, niños y personas mayores tienen actualmente un exceso de falta de educación. Los adultos, las personas de entre 20 y 50 años, también. ¿Cuántas de las veces que entras a algún lugar detrás de otra persona, te mantienen la puerta abierta? Yo prácticamente siempre lo hago, pero tanto amigos como familiares me dicen a veces "¿para qué lo haces? suéltala y que abran ellos". Pero no solo mis amigos y familiares piensan así, porque a veces, mientras mantengo la puerta abierta para que pase la otra persona, ésta se queda quieta, mirándome, pensando "¿vas a entrar o te vas a quedar ahí parado?". Porque es tan raro que alguien lo haga, que cuando pasa, cuesta creerlo.
Esto son solo algunos ejemplos, que muestran la falta de educación que existe entre las personas de cualquier edad de nuestra sociedad. Pero estoy seguro que, con solo mirar a vuestro alrededor, veréis más ejemplos. En ocasiones son detalles, de los que uno piensa "bueno, eso no tiene importancia", aunque, aún siendo poca, sí la tiene; y en otras ocasiones, son cosas más graves, que muestran tanto la poca educación de algunas personas como su falta de respeto por los demás.
No digo que debamos convertirnos en robots, pero ya que nos llamamos "ser humano", deberíamos mejorar un poco eso que las empresas llaman "trato humano".
Y sé que generalizo muchas cosas en mi blog. Pero es que si no lo hago, no tengo apenas de qué hablar. Quien se de por aludido, que piense un poco en sus actos, y tal vez pueda mejorar su educación; y quien no, que mire a su alrededor, a su entorno cercano, y piense si no es cierto que nuestra sociedad está perdiendo la educación y las formas.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Sociedad - Ser pobre siendo rico.
En el mundo, la Tierra, el planeta azul, o como sea que llames a este, nuestro hogar, se puede clasificar al ser humano en función de muchas cosas diferentes: según su altura, según su físico, según su nivel de inteligencia, según su raza o lugar de procedencia, etcétera. Entre ellas, está la clasificación en función del poder adquisitivo o riqueza de la población. Normalmente, según esta, suele distinguirse entre primer mundo y tercer mundo (el segundo mundo ya prácticamente no se menciona: era el bloque comunista liderado por la URSS), aunque ahora también se utiliza el término cuarto mundo para referirse a países que se encuentran en un estado de pobreza aun estando en una zona del primer mundo.
Pero esta forma de diferenciar a la población según su riqueza no me parece para nada cierta. Pregunta a la gente que conoces ¿es justa la vida?, y, con seguridad, más de un 70% te dirá que no, que para nada. ¿Por qué tan poca gente cree que la vida es justa? Bueno, poca según se mire. Porque si estás leyendo esto, es que tienes Internet. Y si tienes Internet, es que eres alguien del primer mundo, seguramente. Por tanto tus conocidos, o casi todos, al menos llegan a fin de mes y hacen todas las comidas necesarias al día. ¿Y si preguntamos en el tercer mundo si la vida es justa? Ese porcentaje se dispararía, seguro. Pero retomando la pregunta anterior, ¿por qué tanta gente lo cree en un país más bien desarrollado como es España? Bueno, para empezar, una parte de ese porcentaje corresponderá, o eso espero, a gente que pese a estar en una muy buena situación económica -vamos, que son lo que denominamos ricos-, es consciente de que él es un afortunado y que es posible que no merezca la suerte que ha tenido para llegar a esa situación. Aunque de igual manera, habrá quien, estando en una mala situación económica, sienta que lo está por culpa únicamente suya, y que si alguien más está en su misma situación será porque no hizo lo suficiente para cambiarla., y que, por tanto, pensará que la vida sí es justa. Pero de estos habrá menos. El problema es que ese enorme porcentaje es debido principalmente, al menos en nuestro país, a las ganas de quejarse de la población. Porque hay gente que contestará que la vida no es justa, pero no lo hará porque haya gente muriéndose de hambre en África mientras que hay gente con varios coches y viviendas, no. Lo hará porque esa persona, con sus dos coches, dos ordenadores para sus dos hijos, cinco móviles en su familia de cuatro miembros, y la seguridad de que, aun pagando la hipoteca, toda la familia podrá hacer hasta 4 comidas al día, realmente cree que la vida no es justa y que su situación económica es mala. No es injusta porque haya gente que no tiene ni para comer una vez al día, no. Es injusta porque solo tienes dos coches, cinco móviles, dos ordenadores y una hipoteca. El porcentaje sería el mismo o más si la gente pensase un poco en quienes son pobres de verdad, pero al menos ese porcentaje sería debido a razones verdaderas.
En cualquier caso, ese no es el mayor problema. ¿Qué hay del pequeño porcentaje de gente que cree que la vida es justa? Bueno, descartando a quienes ya mencioné, el resto de ese porcentaje es gente que tiene mucho. Que tiene demasiado. Tener demasiado dinero no es algo malo en sí. Lo malo es en qué convierte ese excesivo e innecesario dinero a la gente: en lo que coloquialmente llamaríamos, un "capullo". Porque entiendo que, por ejemplo, Bill Gates no done a ONGs los aproximadamente 53 mil millones (53 000 000 000) de dólares norteamericanos ($) que tiene ahora, pero si un español puede vivir con mil (1 000) euros al mes, aun dejándole que se gaste al mes 5 mil (5 000) euros, o mejor dólares para no complicarme con el cambio, esos 53 mil millones le dan para vivir sin necesidad de más ingresos durante DIEZ MILLONES SEISCIENTOS MIL meses. Eso, traducido, son nada menos que más de OCHOCIENTOS MIL años. Todos sabemos que no va a vivir tanto. Y también sabemos que no se va a quedar con esa fortuna, ya que irá ganando más y más. Estoy convencido de que Bill Gates hace donaciones. Pero si tienes 53 mil millones de dólares, ¿por qué donas un millón en lugar de mil millones? Dudo que su bolsillo note la diferencia entre 53 mil y 52 mil millones de dólares. Por supuesto, no vamos a pedirle toda la responsabilidad al -ahora- segundo hombre más rico del mundo. Si alguien con 53 mil millones puede donar mil millones, alguien con 53 millones puede donar 530 mil, y alguien con cinco mil trescientos (5 300), quinientos treinta (530). 530 Euros parecen nada, pero en España hay más de 44 millones de personas. Teniendo en cuenta que tenemos desde gente muy pobre, tanto que tiene que mendigar, hasta personas que tienen 25 mil millones de dólares, como Amancio Ortega, creo que España podría donar una media por persona de 1000 euros al año, como poco -esta cifra la doy sin razonar demasiado, pero creo que incluso una familia española tipo no tendría muchos problemas en donar ella sola 1000 euros al año...son menos de 100 euros cada mes-. Entonces, mil euros al año, por los aproximadamente -otra cifra sin razonar ni buscar información al respecto- 20 millones de españoles que tendrán un trabajo, hacen nada menos que la friolera cantidad de 20 mil millones (20 000 000 000) de euros al año. Insisto en que creo que podría ser más -me cuesta creer que al año, entre toda la población española, solo podamos donar 20 veces más de lo que podría Bill Gates solo.
Pero al igual que no puede recaer toda la responsabilidad sobre la gente más rica del planeta, tampoco podemos exigírnosla a nosotros mismos. Es responsabilidad de todos. Aunque claro, si una persona que podría donar 1000 euros al año no lo hace, los países tercermundistas "solo" pierden 1000 euros. Ahora bien, si un futbolista que gana muchos millones de euros al año, que gana en una hora lo que un trabajador, con el sudor de su frente, gana cada mes, no dona en un año todo lo que podría donar sin perjudicar a su vida diaria, el tercer mundo, o incluso personas en la extrema pobreza que viven en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, se quedarán sin varios millones que podrían, desde permitirles tener un colegio, hasta salvarles la vida por medicinas que necesitan y no pueden costearse.
Tal vez esta gente extremadamente millonaria, que, en muchos casos, se ve que tiene más de lo que merece con solo ver en qué malgasta el dinero, pueda permitirse tener cosas que yo no puedo ni soñar. Pero, sinceramente, prefiero tener corazón, tener sentimientos, ser considerado, humilde y generoso, a convertirme en alguien que, no necesitándolo, no solo no viaja en clase turista cuando tiene que coger un avión, si no que además se compra un jet privado y paga a un piloto para que le lleve exclusivamente a él.
Y por favor, si a alguien de los que me leen le toca alguna vez la lotería, no os convirtáis en un "capullo" más. Hay suficientes. Si ahora mismo, con el dinero que tenéis, tenéis comida, ropa y salud, es porque tenéis tanto como necesitáis. Daros un capricho, sí, es lógico. Pero recordad que hay gente en el mundo para la que darse un capricho significa beber unas gotas de agua...
Pero esta forma de diferenciar a la población según su riqueza no me parece para nada cierta. Pregunta a la gente que conoces ¿es justa la vida?, y, con seguridad, más de un 70% te dirá que no, que para nada. ¿Por qué tan poca gente cree que la vida es justa? Bueno, poca según se mire. Porque si estás leyendo esto, es que tienes Internet. Y si tienes Internet, es que eres alguien del primer mundo, seguramente. Por tanto tus conocidos, o casi todos, al menos llegan a fin de mes y hacen todas las comidas necesarias al día. ¿Y si preguntamos en el tercer mundo si la vida es justa? Ese porcentaje se dispararía, seguro. Pero retomando la pregunta anterior, ¿por qué tanta gente lo cree en un país más bien desarrollado como es España? Bueno, para empezar, una parte de ese porcentaje corresponderá, o eso espero, a gente que pese a estar en una muy buena situación económica -vamos, que son lo que denominamos ricos-, es consciente de que él es un afortunado y que es posible que no merezca la suerte que ha tenido para llegar a esa situación. Aunque de igual manera, habrá quien, estando en una mala situación económica, sienta que lo está por culpa únicamente suya, y que si alguien más está en su misma situación será porque no hizo lo suficiente para cambiarla., y que, por tanto, pensará que la vida sí es justa. Pero de estos habrá menos. El problema es que ese enorme porcentaje es debido principalmente, al menos en nuestro país, a las ganas de quejarse de la población. Porque hay gente que contestará que la vida no es justa, pero no lo hará porque haya gente muriéndose de hambre en África mientras que hay gente con varios coches y viviendas, no. Lo hará porque esa persona, con sus dos coches, dos ordenadores para sus dos hijos, cinco móviles en su familia de cuatro miembros, y la seguridad de que, aun pagando la hipoteca, toda la familia podrá hacer hasta 4 comidas al día, realmente cree que la vida no es justa y que su situación económica es mala. No es injusta porque haya gente que no tiene ni para comer una vez al día, no. Es injusta porque solo tienes dos coches, cinco móviles, dos ordenadores y una hipoteca. El porcentaje sería el mismo o más si la gente pensase un poco en quienes son pobres de verdad, pero al menos ese porcentaje sería debido a razones verdaderas.
En cualquier caso, ese no es el mayor problema. ¿Qué hay del pequeño porcentaje de gente que cree que la vida es justa? Bueno, descartando a quienes ya mencioné, el resto de ese porcentaje es gente que tiene mucho. Que tiene demasiado. Tener demasiado dinero no es algo malo en sí. Lo malo es en qué convierte ese excesivo e innecesario dinero a la gente: en lo que coloquialmente llamaríamos, un "capullo". Porque entiendo que, por ejemplo, Bill Gates no done a ONGs los aproximadamente 53 mil millones (53 000 000 000) de dólares norteamericanos ($) que tiene ahora, pero si un español puede vivir con mil (1 000) euros al mes, aun dejándole que se gaste al mes 5 mil (5 000) euros, o mejor dólares para no complicarme con el cambio, esos 53 mil millones le dan para vivir sin necesidad de más ingresos durante DIEZ MILLONES SEISCIENTOS MIL meses. Eso, traducido, son nada menos que más de OCHOCIENTOS MIL años. Todos sabemos que no va a vivir tanto. Y también sabemos que no se va a quedar con esa fortuna, ya que irá ganando más y más. Estoy convencido de que Bill Gates hace donaciones. Pero si tienes 53 mil millones de dólares, ¿por qué donas un millón en lugar de mil millones? Dudo que su bolsillo note la diferencia entre 53 mil y 52 mil millones de dólares. Por supuesto, no vamos a pedirle toda la responsabilidad al -ahora- segundo hombre más rico del mundo. Si alguien con 53 mil millones puede donar mil millones, alguien con 53 millones puede donar 530 mil, y alguien con cinco mil trescientos (5 300), quinientos treinta (530). 530 Euros parecen nada, pero en España hay más de 44 millones de personas. Teniendo en cuenta que tenemos desde gente muy pobre, tanto que tiene que mendigar, hasta personas que tienen 25 mil millones de dólares, como Amancio Ortega, creo que España podría donar una media por persona de 1000 euros al año, como poco -esta cifra la doy sin razonar demasiado, pero creo que incluso una familia española tipo no tendría muchos problemas en donar ella sola 1000 euros al año...son menos de 100 euros cada mes-. Entonces, mil euros al año, por los aproximadamente -otra cifra sin razonar ni buscar información al respecto- 20 millones de españoles que tendrán un trabajo, hacen nada menos que la friolera cantidad de 20 mil millones (20 000 000 000) de euros al año. Insisto en que creo que podría ser más -me cuesta creer que al año, entre toda la población española, solo podamos donar 20 veces más de lo que podría Bill Gates solo.
Pero al igual que no puede recaer toda la responsabilidad sobre la gente más rica del planeta, tampoco podemos exigírnosla a nosotros mismos. Es responsabilidad de todos. Aunque claro, si una persona que podría donar 1000 euros al año no lo hace, los países tercermundistas "solo" pierden 1000 euros. Ahora bien, si un futbolista que gana muchos millones de euros al año, que gana en una hora lo que un trabajador, con el sudor de su frente, gana cada mes, no dona en un año todo lo que podría donar sin perjudicar a su vida diaria, el tercer mundo, o incluso personas en la extrema pobreza que viven en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, se quedarán sin varios millones que podrían, desde permitirles tener un colegio, hasta salvarles la vida por medicinas que necesitan y no pueden costearse.
Tal vez esta gente extremadamente millonaria, que, en muchos casos, se ve que tiene más de lo que merece con solo ver en qué malgasta el dinero, pueda permitirse tener cosas que yo no puedo ni soñar. Pero, sinceramente, prefiero tener corazón, tener sentimientos, ser considerado, humilde y generoso, a convertirme en alguien que, no necesitándolo, no solo no viaja en clase turista cuando tiene que coger un avión, si no que además se compra un jet privado y paga a un piloto para que le lleve exclusivamente a él.
Y por favor, si a alguien de los que me leen le toca alguna vez la lotería, no os convirtáis en un "capullo" más. Hay suficientes. Si ahora mismo, con el dinero que tenéis, tenéis comida, ropa y salud, es porque tenéis tanto como necesitáis. Daros un capricho, sí, es lógico. Pero recordad que hay gente en el mundo para la que darse un capricho significa beber unas gotas de agua...
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